Regresar

Luces, cámara...

Matutina para Android

Play/Pause Stop
«Antes de darte la vida, ya te había yo escogido; antes de que nacieras, ya te había yo apartado; te había destinado a ser profeta de las naciones». Jeremías 1: 5

SIEMPRE HE CREÍDO que existen nuevos llamados para servirle al Señor. Recuerdo que cuando estaba a punto de cumplir dieciocho años decidí consagrar me por completo a Dios y servirle con todo lo que tengo y soy. Mi área de especialidad son las comunicaciones. He servido como voluntario para la cadena 3ABN y Unión Radio de Guatemala, entre otros.

Un día recibí un correo electrónico de Esperanza TV en el que promocionaban un curso de producción para grabar más de ciento cuarenta programas en siete series televisivas. Oré y le dije a Dios que si era su voluntad abriera las puertas para viajar a California. No tenía dinero, así que empecé a colportar. Dios me bendijo y logré vender muchos libros y conseguir además donaciones voluntarias. Durante ese tiempo hice un pacto con Dios: le devolvería fielmente el diezmo y además daría también el diez por ciento de ofrenda de todo lo que recibiera. Aunque, como ya mencioné, Dios me bendijo, no contaba con el dinero suficiente para pagar el boleto y mi estadía.

Llamé a una persona pidiéndole que pagara el boleto aéreo con su tarjeta de crédito y al mismo tiempo le pedí que me prestara lo que me hacía falta. Le conté que deseaba servir a Dios y para mi sorpresa me dijo: «Yo te lo voy a pagar». Esto alivió mucho mis preocupaciones pero todavía tenía que hacer los arreglos para mi alojamiento. ¿Cómo podría permanecer en Estados Unidos sin tener dónde dormir? Le comenté a un amigo dónde seria la grabación y me dijo: «Yo viví en ese lugar, mi prima tiene una casa cerca de allí y está en Guatemala». La llamó y ella aceptó que me hospedara en su casa.

Ya en los estudios de televisión, durante el primer devocional, el pastor Castillo explicó que habían querido grabar en otro Estado, pero habían decidido hacerlo allí. En ese momento comprendí que Dios me había guiado y había preparado todo para que ese viaje fuese un éxito.

Dios siempre tiene un nuevo llamado y si estás dispuesto a servirle, él proveerá. Hoy espero mi próximo llamado a servir al Señor, ¿y tú?

¿Estás dispuesto a aceptar el próximo llamado que Dios te haga?

 

Boris Barrios

Guatemala


Envía tus saludos a: