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Principio fundamental

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«Por tanto, nosotros todos, mirando con el rostro descubierto y reflejando como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen, por la acción del Espíritu del Señor». 2 Corintios 3: 18, RV95

EXISTE UN PRINCIPIO prácticamente universal: nos convertimos en aquello que observamos. Este principio puede redundar en nuestro bien o nuestro mal, dependiendo qué contemplemos. Mientras estudiaba en una escuela con internado experimenté el desafío que supuso ser el único joven adventista allí. La influencia del mundo se sentía en cada aspecto de mi vida, sin embargo, intenté vivir conforme a mi fe. Cada día hacía un pequeño culto que consistía en orar y estudiar la Biblia. A veces se reunían algunos alumnos que me hacían preguntas, pero con el objetivo de ridiculizar mis creencias. Había uno de ellos que era especialmente burlón: mi compañero de habitación, así que siempre tenía que soportar su presencia. Este muchacho era famoso en toda la escuela por su promiscuidad y su lenguaje soez y vulgar.

El proselitismo religioso estaba prohibido en la escuela, así que las autoridades escolares vigilaban que yo no lo hiciera, pues varias veces me habían visto orando y estudiando la Biblia, especialmente en época de exámenes. Para ser sincero debo confesar que, dadas las circunstancias, llegué a pensar que nunca sería una influencia para nadie allí.

Pasaron los años y comencé a estudiar en la universidad. Un día escuché una voz detrás de mí que me dijo: «José, que Dios te bendiga». Esto era muy inusual, por lo que me volteé y para mi sorpresa vi a mi antiguo compañero de habitación, me abrazó y me dijo: «¿Recuerdas cuando tú orabas por los exámenes, y cuando hacías el estudio en la cama? Al principio me burlaba, pero después comencé a pedir a Dios que me ayudara con mis exámenes, que yo también quería ir a la universidad. Cuando iba a la casa buscaba una Biblia y la leía, y poco a poco fue naciendo en mí el deseo de tener una fe como la tuya. Gracias a tu vida de fe en la escuela hoy estoy en los caminos de Dios».

Dios te llama hoy a ser un fiel testigo suyo, permite que todas tus acciones reflejen a Cristo pues se dice que tu vida puede ser la única Biblia a la que otros tengan acceso.

 

José Antonio Álvarez Ramírez

Cuba


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