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Firme a los principios

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«Para Dios no hay nada imposible». Lucas 1: 37

OBTUVE MI FORMACIÓN ACADÉMICA hasta los quince años en el colegio adventista. A esa edad y motivados por la congestión y contaminación, en todo el sentido de la palabra, de la Ciudad de México, mi familia y yo decidimos mudarnos a una provincia más tranquila.

Como sucede con la mayoría de los jóvenes a esa edad, pasé por un periodo de incertidumbre con respecto a la carrera y la universidad en la que debería de continuar mi formación profesional. Considero que, motivado por el Espíritu Santo, tomé la decisión de prometer: «Señor, reconozco que conoces el presente y el futuro, lo mejor para cada uno de tus hijos, por favor muéstrame dónde quieres que estudie y pueda ser un instrumento tuyo, porque nada hay imposible para ti».

Fue entonces que Dios me respondió a través de un amigo de mi hermano, quién me invitó a solicitar en el Tecnológico de Monterrey, siendo esta institución una de las universidades privadas de mayor prestigio, y por supuesto más costosa del país. Envié la solicitud confiando en que si era plan de Dios que me aceptaran, ello sucedería, y de ser así, haría mi mayor esfuerzo para tener éxito.

Mi primera prueba vino al momento de tomar el examen de admisión, que cayó en sábado. Así que le notifiqué a la persona responsable por qué no podía realizar el examen en ese día, a lo cual preguntó que sí era consciente de lo que esto implicaría. Me mantuve firme en mi posición y me dije a mí mismo: «Si es plan de Dios que ingrese a esta universidad, nada hay imposible para él». Dejándome un momento a solas, regresó la persona y me dijo: «Percibo que eres un joven con principios y valores firmes, te permitiremos realizar el examen en otro día, solo a ti».

Gracias a Dios entré a la universidad becado con el 80%, concluí la licenciatura en Relaciones Internacionales con el mejor promedio de la escuela, y al final me otorgaron una beca del 100% para estudiar un posgrado.

¿Hay algo imposible para Dios? Definitivamente no, él nos llama a ser sus testigos en cualquier lugar y momento de nuestra vida.

Hoy te invito a mantenerte firme en tus principios y valores, a no desconfiar de los planes que Dios tiene para ti y compartir tu testimonio con otras personas.

 

Arturo Temoltzi Torres

México


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