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Sé valiente

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«Escucha lo que te mando: Esfuérzate y sé valiente. No temas ni desmayes, que yo soy el Señor tu Dios, y estaré contigo por dondequiera que vayas». Josué 1: 9, RVC

ESTOY SEGURO DE QUE SABES, quizás por experiencia propia, que la carrera cristiana está llena de obstáculos que hemos de superar y pruebas que afrontar. Muchas veces, al enfrentar estos desafíos, nuestra fe flaquea, pero si nos concentramos en Cristo y su amor tendremos la fuerza necesaria para sobreponer nos y continuar avanzando por la fe. Mi vida también ha estado llena de pruebas y desafíos, pero estas experiencias me han permitido experimentar de cerca el poder y el amor de Dios, permíteme contarte mi experiencia.

Cuando era pequeño, a pesar de que mis padres eran ambos adventistas del séptimo día, decidieron separarse. A esta separación siguió un periodo con muchos problemas y dificultades, pero esto fortaleció nuestra fe y mi madre, mi hermano y yo nos aferramos a Dios en medio de este periodo de pruebas. Siempre he disfrutado de las actividades de los clubes juveniles, de hecho, podría decirse que los clubes han sido el instrumento que Dios ha utilizado para mantenerme en la iglesia.

A pesar de los problemas cotidianos podría decir que mi vida continuó su curso normal, pero todo esto cambió cuando cumplí catorce años. En plena juventud enfermé gravemente, me diagnosticaron insuficiencia renal crónica y pasé los próximos tres años recibiendo diálisis, que como quizás sabes, deteriora el cuerpo del paciente y orando para que Dios colocara en mi camino alguien que pudiera donarme un riñón.

Luego de tres años de dolorosos tratamientos, cuando tenía diecisiete años y mi cuerpo ya no podía soportar más la diálisis, Dios envió un donante de riñón. Luego del complicado procedimiento y un largo proceso de recuperación puedo dar testimonio de que Dios nunca me abandonó.

Hoy, mientras escribo estas líneas, tengo veintidós años y llevo una vida normal gracias a Dios. Quizás no necesites fuerzas para soportar la diálisis o un procedimiento quirúrgico, pero cada día necesitas fuerzas para enfrentar tanto los problemas cotidianos como aquellas pruebas especiales que a la larga fortalecen nuestra fe. Hoy me gustaría invitarte a recordar las palabras que Dios dirigió a Josué:

«Esfuérzate y sé valiente. No temas ni desmayes, que yo soy el Señor tu Dios, y estaré contigo por dondequiera que vayas» (Josué 1:9, RVC).

 

Aldo Villalobos Rodríguez

México


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