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Un futuro y una esperanza

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«Pero vosotros sois linaje escogido, […] pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable». 1 Pedro 2: 9, RV95

MI NOMBRE ES JOSHUA ALEJANDRO ORTIZ OLIVARES y soy originario de Acapulco. No considero importante la fecha de mi nacimiento biológico, sin embargo, el 30 de abril de 2016 nací a una nueva vida a través del bautismo.

Mis padres me abandonaron, dejándome al cuidado de mis tíos. Durante cuatro años fui severamente maltratado. Al enterarse mis abuelos, me llevaron a vivir con ellos. A los catorce años ya había aprendido a drogarme e ingería alcohol. Me fui a la ciudad de Guadalajara, después a la Ciudad de México, donde conocí gente que andaba en malos pasos y en ocasiones llegué a dormir en los microbuses. Seguí viajando y llegué a León, Guanajuato, donde trabajé en las bodegas del mercado.

Volví a Acapulco, donde mis abuelos me recibieron, pero cansados de mis adicciones, pensaron en internarme para que me recuperara. Muy molesto por su insistencia, me fui a Villahermosa, Tabasco. Allí conocía un joven llamado Julio César, él me invitó a la iglesia y me dijo: «Si quieres conocer a Dios en verdad, acércate a la Iglesia Adventista del Séptimo Día».

Llegué al puerto de Veracruz, donde viví en el parque Zamora. Cansado de dormir en la calle, llamé a la policía para preguntar la dirección de un albergue. Dios me fue a buscar al albergue. Los jóvenes de la iglesia Adventista llegaron obsequiando taquillas para una cena que se realizaría el 26 de diciembre, con la esperanza de recibir una cena gratis fui y durante el programa recordé las palabras de Julio César.

Dios me rescató de los vicios, y pasé de utilizar las páginas de la Biblia como papel para tabaco de marihuana, a leerla cada mañana. He logrado comprender que el mejor camino que podemos tomar es entregar nuestras vidas a Cristo Jesús. Hoy el Señor está buscando jóvenes que le sirvan y que estén dispuestos a ser sus testigos.

No sé en qué situación estás hoy, pero después de haber leído mi experiencia espero que me acompañes hoy y decidas servir al Señor, pues sus planes son siempre los mejores.

 

Joshua Alejandro Ortiz Olivares

México


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