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Dios honra a los que lo honran

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«Yo, el Señor, Dios de Israel, lo afirmo. Yo honro a los que me honran, y humillo a los que me desprecian». 1 Samuel 2: 30, NVI

«ERES UNA BUENA PARA NADA, nunca serás nada en la vida, terminarás como todas, en esta vida no se puede, no hay dinero». Odiaba escuchar esas palabras, cada vez que le pedía a mi padre que me permitiera estudiar obtenía la misma respuesta, y para qué hablar de la vida de violencia y miseria que experimentaba en casa, todo porque mi padre era alcohólico.

Pero lo que parecía un sueño llegó cuando mi padre aceptó a Jesús como su Salvador personal. Ese día todo cambió, aunque yo aún no había pasado por esa experiencia. Mi oportunidad llegó en el 2007 cuando decidí colportar, ¡cómo olvidarlo! Recuerdo que cuando di el anuncio mis familiares y amigos me miraron con lástima, como diciendo: «¿Tú?», tal vez pensaban de esta manera porque nunca había salido de mi pueblo, era una chica tímida, nerviosa, entre otras cosas, y para desanimarme más, decían: «Ya te veremos regresar derrotada». En mi mente pensaba: «Voy en el nombre de un Dios que no conoce el fracaso, no quiero ser como el montón». Debo reconocer que aunque estaba muy asustada, mi deseo de superarme y de llegar a ser una psicóloga eran mayores.

Estuve colportando durante cinco años en Jalapa, Veracruz. Allí tuve el privilegio de estudiar la preparatoria y en el 2012 me invitaron a ser directora asociada de los colportores. En ese mismo año inicié la licenciatura en Psicología en una de las universidades adventistas de México y por si fuera poco ¡logré comprarme mi primer carro! ¡Alabado sea Dios! Aunque he experimentado desafíos y momentos de dura prueba puedo decir con toda seguridad que Dios ha estado siempre a mi lado.

Mientras escribo estas líneas estoy a punto de terminar la universidad y alabo a Dios por su fidelidad, él ha hecho realidad lo que parecía imposible. Hoy te pregunto: ¿Cuál es tu meta más preciada?

Si honras al Señor él puede darte la oportunidad de alcanzarla, no importa si parece un sueño imposible de realizarse, con él como tu capitán podrás llegar mucho más lejos de lo que imaginas, te lo digo por experiencia propia.

 

Mónica Olmedo García

México


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