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¿Y si no?

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«Nuestro Dios, a quien adoramos, puede librarnos de las llamas del horno y de todo el mal que Su Majestad quiere hacernos, y nos librará. Pero, aun si no lo hiciera, sepa bien Su Majestad que no adoraremos a sus dioses ni nos arrodillaremos ante la estatua de oro». Daniel 3: 17-18

EXISTEN MUCHAS HISTORIAS de cristianos a los que siempre «les ha ido muy bien» y dan testimonio de ello, como hemos visto en varias oportunidades en este libro devocional, pero al recordar a los tres hebreos me pregunto, ¿y si no les hubiera ido bien, seguirían dando testimonio aun en la adversidad?

Imagina que un día, después de estar en una posición económica cómoda, con un buen trabajo y con todas las oportunidades de crecimiento por delante, de repente te ves en una situación totalmente contraria a la que vivías. Imagina que mientras buscas trabajo te llegan ofertas tentadoras, con salarios muy cómodos y con oportunidades de crecimiento bastante buenas, pero que atentan contra tus principios cristianos y contra tus creencias. ¿Cómo te sentirías al ver que oportunidad tras oportunidad se te escurren de las manos? ¿Serías capaz de mantenerte firme en tu decisión de honrar a Dios aun en esa adversidad?

Soy psicólogo laboral, pero actualmente trabajo como prefecto y maestro de Biblia en el Colegio Adventista de Tuxpan, Veracruz, México. Inicié mi carrera profesional trabajando en el área de recursos humanos, en menos de cinco meses ya me habían colocado como gerente regional de recursos humanos en una empresa reconocida para la que laboré un buen tiempo, sin embargo, los planes que Dios tenía para mi eran diferentes a los míos, en pocas palabras te diré que hoy no tengo el empleo ni el salario que deseaba, pero tengo la plena seguridad que estoy donde Dios quiere que esté y me siento privilegiado de poder servir a mi iglesia.

Quizás hoy estás atravesando una situación complicada en tu vida, quizás tu situación escolar, financiera, amorosa o de salud no sean lo que tú esperas, pero saber que Dios mismo está al control te puede dar la seguridad y paz que necesitas.

Confía en Dios a pesar de todo y no quedarás defraudado.

 

Jorge Alberto Hernández Ramírez

México


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