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Solo unos milímetros

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«Dios me ha contestado: "Mi amor es todo lo que necesitas. Mi poder se muestra en la debilidad"». 2 Corintios 12: 9, TLA

¿ALGUNA VEZ TE HAS IMAGINADO cómo sería tu vida si no tuvieras a mano tu celular? Creo que nuestra vida ha mejorado bastante después de la llegada de los dispositivos móviles, pero a la vez me preocupa la adicción que crean en muchos jóvenes. Con esta idea en mente decidimos lanzar un reto en mi congregación. El reto consistía en no usar el celular durante una semana y dedicar esa semana a la lectura de un libro. Al final de la semana cada joven debía compartir por las redes sociales su experiencia y un resumen del libro. Iniciamos la actividad un sábado y la finalizamos el sábado siguiente.

Al terminar la semana de abstinencia nos dirigimos a casa. Les devolvía mis hijos sus respectivos celulares y ellos salieron al frente de la casa a conversar acerca de la experiencia. En ese momento, unos delincuentes se acercaron y a punta de pistola les pidieron los celulares. La primera reacción de mi hijo menor fue esconder el aparato móvil pero uno de los asaltantes se dio cuenta y le disparó a quemarropa.

De inmediato llevamos al niño al hospital y el primer diagnóstico fue poco alentador. Al realizar un examen más minucioso los médicos se dieron cuenta de que la bala había perforado los intestinos y había seguido su trayectoria hacia la columna vertebral y... ¡justamente ahí se detuvo! Como si alguien le hubiera puesto una barrera. Unos pocos milímetros más y hubiese dañado irreversiblemente la salud del niño y lo hubiese dejado inválido. Los médicos no podían creer lo que veían. Por la distancia y el calibre esa bala debió atravesar el delgado cuerpo de mi hijo, pero no fue así. A pesar de que la bala no dañó la columna vertebral del niño sí hubo serias complicaciones. Mi hijo fue sometido a dos intervenciones quirúrgicas pero gracias a Dios hoy se encuentra bien.

Estoy seguro de que mi Dios detuvo esa bala en el lugar exacto para proteger la integridad de nuestro hijo.

No siempre nos damos cuenta de la protección de Dios, pero hoy podemos estar seguro de que muchos peligros quedarán a «solo unos milímetros» de nosotros, pues el Señor es nuestraprotección.

 

Jorge Rodríguez

México


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