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Niño de cristal

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«Si de algo hay que gloriarse, me gloriaré de las cosas que demuestran mi debilidad». 2 Corintios 11: 30

QUIZÁS TE HA LLAMADO LA ATENCIÓN el título de la reflexión de hoy. Trabajo como fisioterapeuta y quiero contarte un poco acerca de Adrián Ramos, un joven de tan solo quince años que padece osteogénesis imperfecta o «huesos de cristal», como también se le conoce. Esta es una enfermedad incurable que debilita los huesos, aumentando drásticamente las probabilidades de fractura. Cuando conocí a Adrián era un joven depresivo, y hacia un año que no podía caminar por causa de la última de las 48 fracturas que había sufrido a lo largo de sus quince años de vida.

Mi iglesia asumió el reto de visitarlo y orar con él. Yo empecé a trabajar en su recuperación con el objetivo de que al final de los tres meses de tratamiento Adrián pudiera volver a caminar. Realizamos sesiones de ejercicio y se le prescribió una dieta especial. Adrián empezó a recuperarse y después de unas pocas semanas ¡ya caminaba! Empezamos a coordinar una visita a la iglesia para que compartiera con los jóvenes su testimonio pero el viernes antes del culto sufrió otra fractura.

¿Te puedes imaginar la frustración de Adrián? Las lágrimas corrían por sus mejillas mientras gritaba «Dios, ¿dónde estás?». Pero Dios tenía un plan para Adrián. Después de un nuevo tratamiento y una cirugía pudo volver a caminar. Hoy Adrián es mayor de edad, se bautizó en la Iglesia Adventista junto a sus padres y su hermana y toca la guitarra en los cultos.

La experiencia de Adrián me enseñó que nuestras debilidades se convierten en fortalezas cuando nos colocamos en las manos de Dios. Todos somos, de una manera u otra, «niños de cristal», frágiles, fracturados por el pecado; pero cuando permitimos que la gracia de Cristo tome posesión de nuestras vidas nos damos cuenta de que Dios realiza obras perfectas con instrumentos imperfectos. Yo soy una niña de cristal, pero en las manos de Dios soy el instrumento de su gracia.

¿Y tú? ¿Estás dispuesto hoy a permitir que el poder de Dios se fortalezca en tus debilidades? Entonces di: «soy de cristal».

 

Elina Lizmary Manuel Grau

Colombia


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