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«Para mí, sin embargo, mi propia vida no cuenta, con tal de que yo pueda correr con gozo hasta el fin de la carrera y cumplir el encargo que el Señor Jesús medio de anunciar la buena noticia del amor de Dios». Hechos 20: 24

PRACTICO EL DEPORTE desde los cuatro años, cuando empecé a tomar clases de natación. A los seis años ingresé a un club deportivo donde comencé a practicar dos horas diarias, pues allí tendría la oportunidad de participar en diferentes competencias. Tan pronto como empecé a entrenar en el club, los padres de los otros niños notaron que yo era diferente, no asistía a ningún entrenamiento o competencia en sábado y además era vegetariana. Ellos creían que mi rendimiento sería inferior al de los demás, porque pensaban que la mejor fuente de proteína era la carne, además, entendían que como no entrenaba los sábados estaría en desventaja ante los demás cuando llegaran las competencias.

Después de mucho esperar pude participar en un evento que se programó para un día diferente al sábado. Para sorpresa de todos, y para honra y gloria de Dios, obtuve cuatro medallas de oro, una en cada prueba que participé. De allí en adelante he participado en muchas competencias y he obtenido 35 medallas en total, 18 de oro, 7 de plata y 10 de bronce. También he experimentado derrotas, de las que he aprendido grandes lecciones.

Practico la natación para cuidar mi cuerpo. He experimentado que el ejercicio regular, junto a una alimentación balanceada y sin la ingesta de cárnicos, es uno de los mejores medios que Dios ha provisto para nuestro bienestar físico. Solo tengo once años, pero ya he aprendido una gran lección: comprendí que en cada aspecto de mi vida debo esforzarme y dar siempre lo mejor de mí. Cuando soy fiel a Dios y a los principios Bíblicos, los logros deportivos llegan por añadidura.

Si te gusta el deporte te animo a practicarlo, obtendrás beneficios físicos, mentales y también espirituales. Si decides ser deportista profesional ten presente que ese puede ser también un medio para testificar sobre los principios de la salud y el día de reposo. Si por algún motivo el deporte no es de tu agrado, te invito a cuidar tu cuerpo, pues es el templo del Espíritu Santo.

 

Linda Eva Pautt Barrada

Colombia.


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