Regresar

Gracias a Dios por la vida

Matutina para Android

Play/Pause Stop
«Siempre tengo presente al Señor; con él a mi derecha, nada me hará caer». Salmos 16: 8

AUNQUE A VECES LO IGNORAMOS, la mano protectora de nuestro Dios siempre está sobre nosotros. Yo no me considero nada buena en lo que a vehículos se refiere. Sé manejar y mantener un carro «con vida» si así lo podemos llamar; pero aunque no sepa mucho sobre carros, sí sé cuándo algo anda mal.

Cuando aún estaba en la preparatoria manejaba unos catorce kilómetros cada día para llegar a la escuela. Una mañana salí muy apurada y algo nerviosa porque tenía que declamar una poesía que mi grupo había preparado para ese lunes así que salí de casa, me despedí de mi madre y comencé el trayecto. Por lo general manejaba a unos ochenta kilómetros por hora, pero ese día aceleré un poco más de lo normal. De repente sentí una extraña vibración en la llanta delantera derecha de la camioneta, sentí un poco de miedo así que reduje un poco la velocidad, pero la vibración continuó. En ese momento solo alcancé a elevar una pequeña oración a Dios diciéndole: «Señor, permíteme llegar a tiempo y con bien a la escuela por favor».

Las vibraciones no se detuvieron, pero llegué a la escuela. Como mi mayor preocupación era la poesía me olvidé del asunto de la camioneta. Después de aquella ajetreada mañana le comenté a una amiga de esas vibraciones que sentía. Revisamos la llanta pero todo parecía estar en perfecto orden así que me dispuse a regresar a casa. Mientras manejaba de regreso sentí que las vibraciones se volvían cada vez más fuertes así que oré nuevamente: «Señor, déjame llegar con bien a mi casa».

Cuando llegué a mi casa elevé una oración agradeciendo a Dios por su protección, luego le conté a mi mamá lo que estaba pasando. Mi hermana fue a revisar la llanta y después de unos minutos nos dijo: «¿Saben?, ayer que cambié la llanta olvidé apretar correctamente las tuercas, solo las apreté con mi manos y no las reforcé». ¡Dios me había salvado de una muerte casi segura!

Muchas veces no nos damos cuenta de todas las ocasiones en que Dios nos salva la vida, sus ángeles acampan cerca de nosotros para cuidarnos de todos los peligros.

Hoy quiero invitarte a agradecerle al Señor por la vida y por todas aquellas ocasiones en las que ha guardado tu vida, aun cuando no te das cuenta.

 

Anónimo

México


Envía tus saludos a: