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En el calabozo

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«¡No te desanimes ni tengas miedo, porque el Señor mi Dios estará contigo! Él no te dejará ni te abandonará». 1 Crónicas 28: 20

ESTABA RECIÉN BAUTIZADO cuando fui llamado a cumplir con el servicio militar obligatorio. Recuerdo que fue un momento difícil ya que quería mantenerme fiel a Dios ya mi conciencia. Me presenté ante la delegación de reclutamiento militar sin saber qué ocurriría, pues los militares eran muy intolerantes y aun si lograba ingresar sin problemas corría el riesgo de regresar a casa en un ataúd.

Me llevaron junto con otros jóvenes al centro de entrenamiento, allí manifesté mi disposición a cumplir con las obligaciones militares en las áreas básicas del ejército pero a la vez les dije que era cristiano adventista del séptimo día y que por lo tanto no estaba dispuesto a portar armas ni a trabajar los sábados. Mi petición causó mucho enojo a los militares y en vez de acceder a mi petición me quitaron mi Biblia y me encerraron durante veinte días en una prisión para reclutas que se rehusaban a cumplir con sus obligaciones militares.

Una noche nos sacaron en camiones y nos trasladaron a otro lugar llamado «cárcel de piedra», debido a su construcción. Allí fuimos despojados de nuestras pertenencias, pero logré conservar un Nuevo Testamento. Por medio de la lectura de la Biblia mi fe se mantuvo firme durante los doce días de encierro, allí decidí serle fiel a Dios a pesar de las circunstancias adversas. Al final de los doce días, un oficial me dijo que me darían otra oportunidad si accedía a trabajar en sábado, pero como mantuve mi posición me encerraron durante cuatro meses más.

Finalmente la junta militar accedió y pude cumplir con el servicio militar sin portar armas y sin violar el sábado. Mi testimonio motivó a algunos jefes militares a aceptar a Cristo como su Salvador personal. Cuando pienso en esa experiencia recuerdo lo amarga que fue, pero también tengo la convicción de que Dios dispuso todas las cosas para mi bien y el de los demás.

Quizás no estés en guerra u obligado a cumplir con el servicio militar, pero puedes hacer tuya la promesa de este día. Mantente fiel a tus principios y confía en Dios.

 

Donald Aguirre Pérez

Nicaragua


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