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En aprietos -Primera parte-

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«El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende». Salmo 34: 7, RV95

HE SERVIDO A DIOS como misionera en mi país durante los últimos seis años. El 14 de enero de 2015 participé en el proyecto misionero OYIM (Un año en la misión, por sus siglas en inglés). He tomado la firme decisión de servir a Dios y dedicarle mi tiempo, dones, talentos y habilidades. Dios permitió que fuese seleccionada junto con otros dos jóvenes misioneros para viajar a Tijuana, México y participar en un proyecto misionero del programa de salud «Quiero vivir sano». Estaba muy feliz de poder viajar a otro país y de hacerlo para servir a mi Dios.

Cuando llegó el esperado día en que partiría hacia México, acompañada de Juan Carlos Perlaza y Laura Victoria Herrera, los otros dos jóvenes misioneros que te mencioné, salí de mi casa con grandes expectativas, sin saber lo que me esperaba. Al llegar al aeropuerto de la Ciudad de México y pasar por migración, Juan Carlos y yo fuimos detenidos en un salón junto con otras veinte personas. Teníamos gran preocupación porque debíamos abordar el vuelo con destino a Tijuana en pocos minutos ya que solo estábamos haciendo escala allí. Oramos, pidiendo la ayuda divina, y esta llegó de forma curiosa.

Un oficial salió y preguntó en voz alta: «¿Alguien aquí me puede decir quién es Ellen G. White?». Nosotros levantamos la mano sin pensarlo, pero confundidos por la pregunta. El oficial de migración nos indicó que lo siguiéramos a su oficina y mirándonos con cara de pocos amigos nos preguntó: «¿Quiénes son ustedes y a qué se dedican?». Juan Carlos contestó: «Somos miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y vamos a Tijuana a participar de un proyecto sobre los ocho remedios naturales».

Mañana terminaré de contarte mi historia, pero hoy te pregunto: ¿Qué hubieses hecho tú en mi lugar? Dios nos ha llamado a ser sus testigos en este mundo y no hemos de temer cuando llega la hora de dar testimonio de su nombre.

Hoy te quiero invitar a que testifiques del amor de Cristo, no importa dónde estés ni a qué te dedicas, tú puedes ser un fiel testigo de Dios y su amor.

 

Mabel Ortiz Paz

Colombia


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