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Tragado por las deudas

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«Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis». Jonás 1: 3, RV95

TODOS CONOCEMOS LA HISTORIA del profeta desobediente. A Jonás se lo tragó un enorme pez, a mí me tragaron las deudas. Algunas veces he predicado acerca de la historia de Jonás y con frecuencia lo critiqué, preguntándome cómo pudo ser tan desobediente al mandato de Dios. Esta actitudes normal, todos tenemos el deseo de trabajar para Dios y hacer algo grande por la iglesia. En mi caso particular vi la oportunidad de servir a Dios y a mi comunidad por medio de la medicina natural.

Trabajé durante algún tiempo y luego sentí el llamado a ser misionero y ayudar a otros. Rechacé en varias oportunidades dicho llamado y al igual que Jonás mi vida tomó una dirección distinta a la señalada por Dios. Durante un tiempo trabajé en la construcción, también me dediqué a la agricultura y la ganadería, probé con una granja de pollos y la compra y venta de oro. El resultado de todo esto fue el fracaso rotundo de todos mis negocios y mi vida se hundió en las deudas. ¡Debía más de cincuenta mil dólares!

En mi necesidad clamé al Señor y le dije: «Señor, haz tu voluntad en mí, sácame del abismo de las deudas, todo este tiempo he andado como Jonás huyendo de ti, pero ahora corro hacia ti». Y Dios me respondió: Mi esposa y yo decidimos dedicarnos al ministerio de la medicina natural y compartir con las personas nuestro conocimiento sobre el poder de los remedios naturales. No fue fácil tomar esta decisión, pero a medida que dedicaba tiempo a las personas podía apreciar los maravillosos resultados.

Pasado algún tiempo las iglesias adventistas en Waslala, Nicaragua, se unieron en un esfuerzo para la instalación de una radioemisora en esa comunidad, fue una buena oportunidad para dar a conocer el evangelio de Cristo. Hoy en día me dedico a predicar en la radio y ayudar a las personas. Buscar a Dios me abrió un nuevo campo de trabajo, me permitió salir de las deudas y a la vez tener el gozo de ver cómo decenas de personas se han unido a la iglesia mediante el bautismo.

Servir a Cristo es el mayor gozo, acudamos a él tal como nos encontremos y experimentaremos el gozo del amor, la seguridad del perdón de nuestros pecados y el gozo de servir a Dios y a la humanidad.

 

Marvin Castro Zeledón

Nicaragua


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