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Una carrera de toda la vida

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«Después de dar testimonio y de comunicar la palabra del Señor, los apóstoles anunciaron la buena noticia en muchas de las aldeas de Samaria, y regresaron a Jerusalén». Hechos 8: 25

LO CONOCÍ «POR PURA COINCIDENCIA». Esa mañana fui más temprano a mi rutina de ejercicios y allí me encontré con aquel joven: Santos Gertrudis. Él era conocido en la ciudad como un atleta disciplinado y exigente. Dios me dio la oportunidad de entablar una amistad con él. Aunque Santos no estaba muy interesado en asuntos religiosos, con el tiempo accedió a estudiar la Biblia conmigo y luego a asistir a la iglesia.

Los estudios bíblicos se prolongaron; tardó un poco más de lo que esperaba en tomar la decisión de entregar su vida a Cristo por medio del bautismo. Confieso que en ocasiones me sentí frustrado cuando rechazó el bautismo, sin embargo, me consolaba la promesa de que «la Palabra de Dios nunca vuelve vacía». Después de casi dos años de estudiar la Biblia asistí con mucho gozo a su bautismo. Pocos días después viajé al seminario para estudiar Teología.

Al finalizar el primer semestre regresé a la iglesia. Fue grande mi sorpresa cuando me enteré de que en tan solo tres meses ¡Santos había conducido a los pies de Cristo a 29 personas! Esto me hizo recordar la cita de Ellen G. White: «Tan pronto como uno acude a Cristo nace en su corazón un vivo deseo de dar a conocer a los demás cuán precioso amigo ha encontrado en el Señor Jesús. [...] Si hemos probado y visto que el Señor es bueno, tendremos algo que decir a los demás» (El camino a Cristo, cap. 9, pp. 115-116).

Poco tiempo después, durante el Servicio de Comunión que realizamos a fin de año, Santos Gertrudis confirmó en público su deseo de permanecer fiel a Dios hasta la muerte, y precisamente así ocurrió. Seis días más tarde falleció en un accidente automovilístico. Los sobrevivientes testificaron que en todo momento Santos aprovechó para hablarles del evangelio. Él corrió la carrera hasta el final.

Tú y yo también hemos sido llamados a participar de una carrera y cada día cuenta, cada momento nos presenta la oportunidad de avanzar por fe hacia nuestro destino celestial.

Hoy tienes la oportunidad de acercarte más a tus metas personales y también de alcanzar nuestros objetivos espirituales. ¡Adelante! Esa es una carrera de toda la vida.

 

Marvin Gómez Otero

Nicaragua


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