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La mano invisible

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«Señor, tú eres nuestro padre; nosotros somos el barro, tú nuestro alfarero; todos fuimos hechos por ti mismo». Isaías 64: 8

ADAM SMITH (1723-1790) fue un economista y filósofo escocés, conocido como el padre de la Economía. En su libro titulado La riqueza de las Naciones, Smith aseguró que «existe una mano invisible que autorregula el mercado»; es decir, que los recursos son asignados por la libre oferta y demanda.

No sabemos si Smith concibió su teoría como una metáfora de la existencia de un Ser Supremo, lo que sí puedo aseverar es que en la vida cristiana existe una Mano invisible que dirige nuestro caminar. Si tienes dudas, permíteme contarte mi historia.

Hace pocos meses recibí una beca para realizar estudios de posgrado. ¡Imagínate lo emocionado que estaba! Ello significaba alcanzar una meta profesional más. Pero, y sabías que este «pero» vendría, había un pequeño inconveniente: el curso era impartido solo en sábado. ¿Qué harías en mi lugar? Sé que para esta fecha habrás leído incontables historias acerca de jóvenes que enfrentaron pruebas similares, pero quiero animarte a leer hasta el final.

En oración deposité mi problema en las manos divinas e hice un trato con el Señor: si era la voluntad de Dios que yo realizara el curso, entonces tenía que convencer al Coordinador de Postgrado de la Universidad de trasladar el programa a los días de semana. Así que me dirigí al despacho del Coordinador y después de plantearle el asunto me explicó que él podía hacer las gestiones necesarias, el problema era que de acuerdo a sus estudios de mercado, el programa no tenía demanda en días de semana; y que la matricula mínima era de quince estudiantes.

¿Qué puedo decirte? Para honra y gloria de Dios finalicé dicho programa, asistiendo a clases de lunes a jueves. Pero hay algo más: ¡Cursé el programa con otros veinticinco estudiantes! ¿Existe una Mano invisible que dirige nuestras vidas? La respuesta sin dudarlo es un rotundo sí. Definitivamente Dios está al control.

No importa cuán grandes o pequeñas consideres las decisiones que tomarás hoy, o bien las metas que quieras emprender en tu vida, no olvides que hay una Mano invisible que colocará todas las piezas del rompecabezas correctamente, como dice el himno:

«Hay quien vela mis pisadas, y mi senda trazará, a las célicas moradas es Jesús quien me guiará».

 

Haniel Obed Cordero


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