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De las canchas a los púlpitos

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«Entonces el Señor lo llamó: “¡Samuel!” “¡Aquí estoy!", contestó él». 1 Samuel 3: 4

DESDE PEQUEÑO ME DEDIQUÉ a jugar fútbol en unos de los equipos de ligas menores más famosos de mi país, pero cuando cumplí los dieciocho años sucedió algo que cambió mi vida. Gracias a la invitación de una de mis compañeras de colegio, asistía una pequeña congregación de jóvenes y mi vida cambió por completo. Amaba el fútbol, pero cada vez que asistía a la reunión de jóvenes de la iglesia, sentía que estaba en el mejor lugar del mundo.

Al finalizar la secundaria me gradué con un título en Mecánica Automotriz y comencé a trabajar con el objetivo de recaudar dinero para iniciar mis estudios superiores. Un día, mientras estaba en mi trabajo recibí una llamada. «¿Edgardo -me dijo-, quieres bautizarte?». No sé por qué, pero sin titubear respondí: «Claro que sí, ¿qué tengo que hacer?». Creo que esa fue la decisión más rápida que he tomado en mi vida, pero estaba convencido de que era la correcta. Ya en iglesia y listo para bautizarme, sabía que tenía que hacer cambios en mi vida por lo que le dije: «Señor Jesús, ayúdame, por favor, guía mi vida».

Una noche, poco tiempo después, mientras dormía, algo sucedió. Escuché una voz que me llamó por mi nombre: «Edgardo». Me levanté sobresaltado, buscando a mí alrededor, pero no vi nada. Volvía cerrar mis ojos y escuche mi nombre dos veces más. En ese momento sentí un gran deseo de abrir la Biblia y comenzara leer. Corrí a buscarla y para mi sorpresa la encontré abierta en 1 Samuel 3. Muy desconcertado por lo que estaba pasando comencé a leer. Cuando terminé de leer el capítulo estaba convencido de que Dios quería que yo fuera pastor.

Al principio fue muy difícil, pues tuve que abandonar muchas cosas que amaba: mi familia, el trabajo, mis antiguas amistades y el futbol, pero gané mucho más al estar del lado de Jesús. Actualmente soy pastor en la Misión Norte de Costa Rica. Estoy felizmente casado y juego en el mejor equipo del mundo: el de Jesús.

¿Te gustaría pertenecer al equipo de Jesús? Solo tienes que responder a la invitación que Dios te está haciendo, Él te dará mucho más de lo que puedas imaginar.

 

Edgardo Soto Álvarez

Costa Rica


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