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Mensaje de texto del cielo

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«Pero el Señor me dijo: “Mi bondad es todo lo que necesitas, porque cuando eres débil, mi poder se hace más fuerte en ti"». 2 Corintios 12: 9, PDT

DIOS HA IMPACTADO MI VIDA en muchos momentos, pero quisiera compartir contigo el momento preciso en que decidí aceptarlo en mi vida y las circunstancias que me llevaron a ello. Yo vengo de una familia católica, sin embargo, nunca sentí que tenía una relación cercana con Dios. Veía a Dios como el castigador implacable que se había llevado a mi madre cuando tan solo tenía ocho años. Por eso, cuando cumplí 17 años y dejé mi casa para ir a la universidad, me enfoqué en estudiar, salir a bares, conocer muchachos y todo lo que mucho consideran «disfrutar la vida».

Durante mi etapa como estudiante universitaria mi relación con Dios era prácticamente nula. Aunque salía con varios chicos y visitaba todo tipo de centros de diversión, cada día me sentía más miserable y vacía, no me amaba, no me valoraba como persona, ni tenía idea del propósito de mi existencia.

Una mañana me levanté en mi casa, sola y con una sensación de vacío tan grande como nunca antes lo había sentido. Ese día caí de rodillas y no podía dejar de llorar, estaba destruida y le pedía Dios con todas mis fuerzas que le diera sentido a mi vida porque no podía seguir en esa condición. Después de un rato de estar orando recibí un mensaje de texto con el versículo que compartí al iniciar esta re flexión. Ese día le creía Dios y supe que él me había escuchado. Pocos días después, un amigo me invitó a la Iglesia Adventista y dos meses después decidí bautizarme. ¡Esa ha sido la mejor decisión de toda mi vida!

Hoy vivo con la seguridad de que Dios ha perdonado todos mis pecados y me ha obsequiado un nuevo comienzo. Mi imagen de Dios cambió totalmente, hoy sé que él es amor, han venido muchas pruebas pero las veo totalmente distintas porque Sé que tengo al mejor aliado junto a mí.

Amigo, amiga, Dios tiene un plan para tu vida. Si sientes que has caído demasiado bajo te recuerdo que lo único que necesitas es la bondad de Dios. Tus debilidades solo acentúan el poder divino.

 

Adriana Aguilar Robles

Costa Rica


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