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«Cuando ustedes me busquen, me encontrarán, siempre y cuando me busquen de todo corazón». Jeremías 29: 13, TLA

¿QUÉ USO LE DAS A LA INTERNET? En uno de esos días en los que no te d quieres levantar de la cama encontré una aplicación para conocer personas. Después de la llevar varios días en un estado de profunda tristeza parecía interesante hablar con otras personas. Estaba atravesando una depresión tras haber tenido un accidente en motocicleta y había pedido a Dios que «equilibrara» mi vida.

Usando la aplicación que te comenté conocía varias personas, pero una de ellas llamó mi atención particularmente. Su nombre era Joel, un joven de la República Dominicana. Más adelante me enteré de que era cristiano. Parecía un alivio encontrar a una persona que tuviera diversos temas de discusión, esto fue determinante para iniciar conversaciones sobre Dios. En una de nuestras llamadas, él manifestó que era adventista del séptimo día. «Interesante», pensé.

Poco tiempo después, Joel me preguntó si quería estudiar la Biblia. Me pareció una buena idea. Poco tiempo después de haber iniciado nuestro estudio parecía una pequeña niña haciendo preguntas sobre lo que me enviaba mi nuevo amigo acerca de Dios: videos, artículos, libros y más. En ese lapso no conseguí trabajo, por lo que tuve tiempo suficiente para leer. Existía un libro de la biblia que llamaba mucho mi interés: Apocalipsis. Lo que más me atraía era que no lo entendía. Mi amigo utilizó ese interés para compartir mensajes que transformarían mi vida.

Cuatro meses después asistí por primera vez a un culto adventista en sábado. En los momentos previos al culto, el pastor habló sobre la experiencia de una joven que se había bautizado el fin de semana anterior en un campamento. Cuando él menciono la palabra «bautismo» inmediatamente pensé: «Yo también quiero hacerlo». Tres meses después de tomar la decisión fui bautizada en la Iglesia Adventista. Ahora medito sobre la forma en que Dios tocó mi corazón y la herramienta tan creativa que usó para traerme a su iglesia.

De la misma manera como Joel compartió conmigo el mensaje adventista por medio de la Internet, hoy tú puedes compartir el mensaje de salvación con alguien que lo necesite.

Sé hoy una luz para otros jóvenes, solo en el cielo podremos conocer los resultados de nuestro testimonio.

 

Karen Ibargüen

Colombia


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