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Cuando tus sueños parecen inalcanzables

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«Te doy gracias, Señor, porque me has respondido y porque eres mi salvador». Salmo 118: 21

CUANDO TENÍA VEINTIDÓS AÑOS estaba comprometido con una joven de la iglesia, con la que deseaba formar un hogar cristiano y estable. Una semana, el trabajo en la fábrica en que laboraba se incrementó sobremanera, así que el miércoles nos avisaron que debíamos ir a trabajar el próximo sábado. Hablé con el superior y me ofrecí a trabajar el domingo en lugar del sábado, a lo que me contestó: «No es posible, todos tienen que venir y usted no puede ser el único que no venga a trabajar el sábado». Insistí en que no podría hacerlo. Acto seguido me dijo: «Entonces presente su carta de renuncia, y si desea, puede marcharse de inmediato».

En ese momento mi ser se estremeció, mis planes de matrimonio y mi futuro próximo pasaron por mi mente en un segundo, pero de inmediato reaccioné y me ofrecía trabajar hasta el viernes. Esa noche llegué muy triste a casa de mi prometida y le dije que ya no podríamos casarnos, pues seguramente perdería mi empleo. Mi novia, aunque desconcertada, me apoyó y decidimos orar, esperando que se hiciera la voluntad de Dios.

Trabajé, como me había propuesto, hasta el viernes. El sábado, mientras mis compañeros laboraban, yo oraba en mi iglesia pidiendo a Dios fuerzas, quería seguir creyendo que Dios seguiría a mi lado, y él medio paz. El lunes, sintiendo paz en mi corazón, me presenté ante el gerente seguro de que es sería mi último día de labores, pero él me comentó que la junta directiva de la empresa había decidido no despedirme. Salí de su oficina muy agradecido y volvía mis labores alabando a Dios por ayudarme a conservar mi empleo.

Desde entonces, en la compañía respetan mi decisión de guardar el sábado. Pude así continuar con mis planes de matrimonio y la bendición no terminó allí. Años más tarde me ascendieron a Jefe de Producción y Calidad, ocupando el lugar de mi anterior jefe. ¡Alabado sea el Señor por su eterna fidelidad! ¿Sabes algo?

Dios nunca te dará el éxito en detrimento de la fe, procura servir al Señor y amarlo con todo tu corazón, haciendo esto cosecharás el éxito en el presente y en el futuro.

 

Yonis Zabaleta

Colombia


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