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¿Por qué no vinieron antes?

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«El mensajero malvado te mete en problemas; el buen mensajero te saca de ellos». Proverbios 13: 17, TLA

HACE ALGÚN TIEMPO me ocurrió algo que me dejó muy pensativa. Me encontraba colportando en una población cercana a Bogotá. Mi compañera y yo tocábamos puertas en aquel lugar cada jueves por la mañana. La primera semana tocamos la puerta de una casa y nos atendió un señor bastante mayor. Al saludarlo y explicarle el motivo de nuestra visita reaccionó de forma negativa. Sin embargo nosotras insistimos en presentarle el programa de salud. Una hablaba y la otra oraba. Después invertíamos los roles, pero siempre una de las dos estaba orando.

Tras unos minutos, el anciano caballero nos invitó a pasar al interior de la casa y nos dio la oportunidad de explicarle más detalladamente el libro de salud que intentábamos venderle. Después de habernos escuchado atentamente nos dijo con voz temblorosa y ojos llorosos: «¿Por qué ustedes no vinieron antes? Tengo diabetes hace 19 años y hoy en día me dializan dos veces por semana. He perdido la vista y ni siquiera puedo tomarme un vaso de agua. Mis riñones no funcionan bien, no puedo preparar ni comer ninguna de esas frutas que ustedes tienen en esos libros. Yo les creo pero, ¿por qué no vinieron antes?».

Nosotras oramos con él y quedamos de volver la semana siguiente con un remedio que él pudiera preparar y le prometimos que seguiríamos orando por él. El jueves siguiente tocamos su puerta. Abrió una señora. Cuando le preguntamos por él nos interrogó: «¿Ustedes quiénes son? ¿Cómo lo conocieron?». Finalmente nos invitó a pasar. Ya sentadas nos dio la noticia: «Mi esposo murió».

Luego de esa experiencia la pregunta del caballero quedó grabada en mi memoria: «¿Por qué no vinieron antes?». Muchas veces creemos que tenemos todo el tiempo del mundo para hacer la obra que Dios nos ha encomendado, pero la realidad es muy diferente. Hay tantas personas que necesitan conocer de Cristo Jesús, que necesitan escuchar una palabra de ánimo y aliento. Sería muy triste escuchar que alguien nos pregunte «¿Por qué no llegaste antes?».

Procuremos hoy llegar «a tiempo» a aquellos que nos necesitan.

 

Maribel Pineda Cepeda

Colombia


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