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«Camino a tu infierno»

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«Y todos los que por causa mía hayan dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos, o terrenos, recibirán cien veces más, y también recibirán la vida eterna». Mateo 19: 29

DURANTE MI JUVENTUD empecé a escuchar música rock. Nos unimos e iniciamos un grupo de «metal», pero no funcionó. En esos días tocaban unas bandas muy reconocidas y entre ellas estaba Luxor. Me enteré de que Luxor necesitaba un bajista, así que me presenté y cuando me invitaron a ser parte del grupo, acepté. Para mí era un sueño hecho realidad.

Mientras tocaba con Luxor se abrieron muchas puertas que nos llevarían a tocar con artistas muy reconocidos del género. La gente nos seguía por las redes sociales y aparecíamos en la televisión. A medida que mi «éxito» crecía en la música, me alejaba más y más de mi familia. Mi madre se había bautizado en la Iglesia Adventista, ella me invitaba a su congregación y me hablaba de Dios, pero yo no quería escuchar nada de ese Dios, quería «vivir la vida». El lema del rock and roles «sexo, drogas y rock and roll». Mi cuerpo empezó a mostrar las señales externas de mi debacle interna, usaba el pelo largo y llevaba varios tatuajes.

En ese momento se hizo popular en la radio una de nuestras canciones, titulada «Camino a tu infierno», así que nos invitaron a realizar giras musicales por toda Colombia. Empezamos a grabar nuestra primera producción, pero antes de finalizar empecé a sentir la necesidad de algo más importante que la fama, que las chicas y que las drogas. Sentí la necesidad de buscar a mi familia, quería verlos y abrazarlos. Incluso tomé la decisión de acompañarlos un sábado a la Iglesia Adventista, todo para pasar tiempo con ellos. Y así lo hice.

Al llegar a la iglesia los hermanos me saludaban y muchos me abrazaban, eso me hizo sentir muy bien. Seguí asistiendo y poco a poco fue naciendo dentro de mí un sentimiento de dejarlo todo para seguir a Jesús. Me dediqué a estudiar la Biblia. Y tiempo después acepté bautizarme, abandoné el grupo de Rock y hoy ya no me dirijo camino al infierno sino al cielo, junto a mi Cristo.

 

Jorge Leonardo

Colombia


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