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Soldado celestial

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«Pues el ángel del Señor es un guardián, rodea y defiende a todos los que le temen». Salmos 34: 7, NTV

AL INICIAR UN NUEVO DÍA quiero invitarte a confiar en Dios y temerle. La Biblia declara que el Señor es un guardián que nos defiende, como dice el versículo de hoy. Quisiera contarte mi experiencia personal. Recuerdo que debía trasladarme hasta el municipio de Gualaco, Departamento de Olancho, para colportar allí. Ese día tenía que visitar muchos hogares de la zona.

Antes de partir hice mi culto personal, oré a Dios pidiendo su protección, pues me esperaba una hora de camino en motocicleta. Mientras atravesaba la montaña helada, mi corazón cantaba himnos a Dios. Visité las aldeas de la zona y sus alrededores y terminé cobrando un dinero en el centro del municipio de Gualaco, a la hora del mediodía. Regresé a la casa donde me hospedaba, recogí mi maleta y partí a casa.

Quince días más tarde regresé a aquel lugar y mientras saludaba a la primera cliente me dijo sorprendida: «Hace quince días que usted vino, ¡y qué susto me llevé aquel día!». «¿Por qué?», le pregunté. Ella me contestó: «Cuando usted regresaba del centro del municipio, cuatro hombres compraron algo de tomar aquí y mientras usted pasaba, uno de ellos, que supongo era el jefe de la banda, llamó a los que estaban arriba en la montaña esperándolo para asaltarlo. Busqué su número en los recibos para decirle que regresara, pero no lo encontré. Treinta minutos después los asaltantes que esperaban en la montaña regresaron aquí.

»El jefe les preguntó: “¿Cómo les fue?”. “Mal”, respondió uno de los maleantes. “¿Por qué?”, interrogó el jefe. “Pues porque el muchacho llevaba un militar en la motocicleta"». Acto seguido la señora me preguntó: «¿Dónde encontró ese militar usted? Recuerdo que andaba solo cuando pasó por aquí ese día». Yo no supe qué responderle, pues efectivamente nadie iba conmigo en la motocicleta, o al menos nadie que yo pudiera ver.

Creo firmemente que Dios envió a su Ángel para guardarme, y si Dios me guardó es porque tiene un propósito especial con mi vida. Jesús cuenta conmigo y también cuenta contigo. Hoy oro por ti y por aquellos que aquel día quisieron hacerme daño para que Dios transforme sus corazones. Es mi deseo hoy que Dios te bendiga, te guarde y proteja de todo peligro.

Hoy puedes enfrentar la vida con la seguridad de que tienes un Guardián que te protege.

 

Fernando Ruíz

Honduras


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