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«Fracaso» no está en el diccionario de Dios

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«Ustedes se propusieron hacerme mal, pero Dios dispuso todo para bien. Él me puso en este cargo para que yo pudiera salvar la vida de muchas personas». Génesis 50: 20, NTV

NO HABÍA CUMPLIDO, LOS DIECIOCHO AÑOS DE EDAD cuando inicié la universidad y, al igual como sucede hoy en día con muchos estudiantes, el con traste radical entre la secundaria y la universidad resultó abrumador para mí. Siempre supe que estudiaría algo relacionado con el dibujo y el diseño, porque desde muy pequeño disfrutaba estas actividades, y era bueno en ellas, así que le pedía mis padres que me inscribieran en la facultad de arquitectura.

Cuando ingresé a la universidad me encontré sin amigos y sin el apoyo de mis antiguos maestros, en la universidad parecía que a los profesores les pagaban para hacernos la vida imposible. No me fue muy bien ese primer año. Pero más que mis calificaciones, lo que en realidad me frustró al punto de abandonar los estudios fue la forma como me trató un docente por mi decisión de no ir a clases en sábado. Esa materia se impartía los jueves y los sábados era el día de práctica en las mesas de dibujo. El problema era que el profesor casi nunca iba los jueves, y los sábados mano daba un asistente. Hacía en casa las tareas que el asistente asignaba y las mandaba con algunos de mis compañeros, pero siempre las recibía con mala calificación, aun cuando yo sabía que estaban bien.

Logré localizar al profesor titular para explicarle mi problema, pero me dijo que todo dependía de su asistente, este me dijo sarcásticamente que si yo ponía un pie un sábado en su clase, me exoneraría la materia.

Como ya te mencioné, abandoné los estudios luego de aquella experiencia. Varios años pasaron y decidí volver a la universidad, esta vez a estudiar informática. Con mucho esfuerzo logré graduarme de ingeniero en sistemas y, por la forma como Dios me ha utilizado durante todos estos años en materia de tecnología, puedo decir con toda seguridad que Dios puede convertir todos nuestros fracasos en bendiciones, si le permitimos que dirija nuestras vidas. Hoy trabajo y también soy profesor en la misma universidad en la que fracasé en mis inicios. Soy encargado de un departamento en el área de tecnología y me entusiasma ayudar a estudiantes con situaciones que les dificulten sus estudios.

 

Yoel Cueto Santana

República Dominicana


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