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El sueño de Dios para ti

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«Al hombre le toca hacer planes, y al Señor dirigir sus pasos». Proverbios 16: 9

SUPONGO QUE TIENES SUEÑOS, porque sería trágico vivir sin ellos. Los sueños nos mantienen despiertos y activos. Sin embargo, es muy importante que nuestros sueños estén en armonía con los de Dios, eso asegurará nuestro triunfo.

Ayer te hablaba de mi sueño de ser beisbolista, te conté que no pude ser parte de la selección nacional por guardar el sábado y por causa del llamado que recibí para servir a Dios en el ministerio, entendí que ese era el sueño de Dios para mí. ¿Cómo empezó todo?

Tenía apenas seis meses de bautizado en la iglesia cuando me tocó predicar por primera vez en el culto del sábado. Antes de la presentación recuerdo que el hermano Reyes Cornelio dijo: «Ahora les presento a un jovencito de nuestra iglesia que tendrá el tema de la mañana, creo que él puede ser un buen pastor de la Iglesia Adventista». Levanté la cabeza extrañado, porque no me esperaba esas palabras y porque no tenía idea de qué hacía un pastor. Pero ese fue el inicio de una serie de llamados que Dios me extendió para servir en su iglesia.

Dos años después decidí ir a la universidad para estudiar Teología. Esa fue una decisión arriesgada, pero Dios abrió varias puertas, especialmente económicas. Lo primero era que tenía que enviar los exámenes médicos y no tenía el dinero. Ese día le pedía Dios: «Si de verdad me has llamado, envía ese dinero», pocos instantes después llegó a casa un amigo de otro país que había venido a visitarme y me dejó un sobre con dinero que era justo lo que necesitaba para hacerme los exámenes.

Luego surgió otro inconveniente, tenía que buscar el dinero necesario para cubrir el año escolar, pues mis padres no lo tenían. Para conseguirlo tuve que colportar y gracias a Dios obtuve más de media beca. De manera interesante, unos días antes de irme a la universidad recibí una llamada del exterior, otro amigo prometió ayudarme en los estudios y su ayuda completó lo que me faltaba para cubrir el año escolar.

Cuando Dios tiene un sueño para tinada le impedirá cumplirlo siempre y cuan do tú estés dispuesto a seguirlo.

El plan de Dios siempre será el mejor, permítele dirigir tus pasos hoy y siempre.

 

Teófilo A. Silvestre

República Dominicana


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