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Tu pasado tiene futuro

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«De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas». 2 Corintios 5: 17, RV95

LA CARTA TERMINABA ASÍ: «Esa es la historia de mi vida: un error tras otro, una tontería tras otra. ¿Y qué resta? Solo harapos, solo pedazos que nadie quiere recoger. Mi vida ha llegado a su final. Ya no hay esperanza para mí, nadie cree en mí, todos me condenan».

Quedé allí, con la carta sobre la mesa, mirando a través de la ventana de mi sala, y entonces recordé otra chica que vivió hace casi dos mil años.

Su nombre era María, y había cometido tantos errores en la vida que nadie era capaz de creer que pudiera levantarse. Pero un día se encontró con Jesús, y a los pies del Maestro halló perdón y salvación. Su gratitud fue tan grande que, durante una fiesta, en medio de mucha gente, lavó los pies de Jesús con un perfume costoso, y los secó con su larga cabellera. Entonces, un fariseo la vio y pensó: «Si este fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que lo toca, porque es pecadora» (Lucas 7: 39, RV95). Fíjate en lo que dijo el fariseo: «Es pecadora». Para los seres humanos, alguien que fue, siempre continuará siendo un pecador. Pero para Jesús, ella había sido una pecadora, pero ya no lo era; porque el Salvador se había interpuesto entre aquella mujer y su pasado y él es quien marca la diferencia entre el pasado y el presente, entre la vida y la muerte, entre el fracaso y la victoria.

Jesús no toma en cuenta nuestro pasado, independientemente de cuán tenebroso y sucio haya sido. Para él, la historia de nuestra vida es eso mismo: historia. Lo que cuenta para él es nuestro presente y nuestro futuro, y él siempre ve en nosotros un futuro glorioso y promisorio, pues murió para darnos vida eterna.

Cuando Jesús perdona, olvida. Él arroja nuestro pasado en lo más profundo del mar y te muestra el azul de un cielo sin límites, lleno de posibilidades futuras. Hoy iniciamos el último mes del año, si al mirar atrás únicamente vemos fracasos y caídas, no hemos de angustiarnos, miremos a Cristo, pues en él hay esperanza.

Tu pasado, en Cristo Jesús, tiene futuro.

 

Alejandro Bullón

Evangelista internacional


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