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Soñar despierto

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«Señor, Rey mío y Dios mío, escucha mis palabras, atiende a mis gemidos, oye mis súplicas, pues a ti elevo mi oración. De mañana escuchas mi voz; muy temprano te expongo mi caso, y quedo esperando tu respuesta». Salmo 5: 1-3

DIOS ME DIO LA OPORTUNIDAD de conocer el evangelio a la edad de diez años. Desde pequeña oraba a mi Dios pidiéndole que me permitiera estudiar Medicina Veterinaria. En el año 2010 finalicé la secundaria y presenté la prueba de admisión en una de las universidades de mi país para optar por un cupo. Mi primera opción era Medicina Veterinaria, pues ese era el sueño por el que tanto tiempo había estado orando. Entonces se me presentó un problema: aunque contaba con un buen promedio académico en mi educación básica y media, me faltaban unas pocas décimas para llegar al promedio de notas que se exigía para poder matricularse en la universidad.

Era difícil ingresar, pero tenía mi confianza puesta en Jesús. Cuando llegó el día en que se entregarían los resultados fui para ver cómo me había ido. Había una larga lista con los nombres de los solicitantes y las calificaciones, eran muchos nombres. Comencé a buscar mi nombre en ese listado, empezando por los últimos lugares y avanzando hacia los primeros. Por un momento me desanimé, porque no estaba entre los últimos lugares, me sentí triste, y pensé: «Bueno, esa fue la voluntad de Dios».

Sin embargo, cuando fijé mi vista en los primeros lugares del listado, para mi gran sorpresa y para la honra de Dios, me percaté de que mi nombre estaba en el tercer lugar. ¡No lo podía creer! Lloré de alegría, llamé a mis padres y les conté que Dios había escuchado mis oraciones. Dios contestó mis oraciones de la infancia. Con gran satisfacción y felicidad puedo decir que puedo confiar en Cristo, hoy puedo dar testimonio de lo hermoso que es contar con Jesús, hablar con él y saber que nos escucha y nos concede los deseos de nuestro corazón conforme a su voluntad.

No importa cuán buenos seamos en algún aspecto de nuestra vida, no importa si tenemos toda la habilidad del mundo, lo más importante es aprender a confiar en Dios y rendirle nuestras vidas por medio de la oración sincera.

Permite que en este día la confianza en Dios ocupe el primer plano en tu vida. Ora alSeñor de mañana y espera su respuesta.

 

Cruzmary Perdomo

Venezuela


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