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LA ORACIÓN QUE TRANSFORMÓ SU VIDA

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«Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo» (Jonás 2: 7).

ALICIA TENÍA SOLAMENTE DOCE AÑOS cuando se adentró en el mundo de las drogas. También formó parte de bandas delictivas en los suburbios de la Ciudad de México. Estuvo en la cárcel más de cinco veces. Participó en 37 muertes, y en cientos de asaltos a mano armada. La última vez que terminó en la cárcel, tenía veinticinco años. Fue sentenciada a 70 años de prisión. Cuando había pasado unos tres años encarcelada, llegó un misionero para hablarle del amor de Jesús.

Su vida comenzó a cambiar, y el poder de Dios obró una plena conversión en ella. Su oración era: «Dios mío, por favor, cambia mi corazón y perdona todos los pecados que he cometido desde mi adolescencia». Oraba varias veces al día. Recibió estudios bíblicos, aceptó a nuestro Señor como su Salvador personal y decidió bautizarse. Aparecieron muchos obstáculos para realizar el bautismo dentro de la cárcel, porque era considerada como una persona de alta peligrosidad. Así como Saulo no era bien visto por Ananías cuando recibió la indicación de Dios de ir a bautizarlo, y se resistía, tanto los de la cárcel como los mismos hermanos se negaban. Finalmente, consiguieron el permiso. El bautismo trajo perdón, paz y plenitud a la vida de Alicia.

Un día, llegó un caballero a visitarla. Le hizo muchas preguntas y obtuvo de ella su acta de nacimiento y otros documentos, con la promesa de que alguien lo había enviado para ayudarla y hacer lo posible por conseguir su libertad. Pasó el tiempo, y Alicia se olvidó del asunto. Un día, ese mismo caballero llegó con un documento que le otorgaba la libertad, Alicia, sorprendida, preguntó: «¿Quién gestionó mi salida? ¿Es verdad que soy libre? ¿No es un engaño?». El caballero dejó el documento en sus manos sin contestar las preguntas, y se retiró. Alicia salió de la cárcel, aun cuando había sido sentenciada a 70 años de prisión por todos los delitos cometidos. Está convencida de que Dios envió a un ángel para liberarla, dado que nunca más supo de ese caballero.

Como acto de gratitud hacia Dios, Alicia creó un centro de rehabilitación para enfermos mentales, que actualmente se sostiene con donativos que le dan en lugares donde narra su conversión milagrosa. Asimismo, si oramos para que Dios cambie nuestra vida, así sucederá, con el propósito de que también ayudemos a otros. Hoy, ora específicamente para que Dios transforme tu corazón.


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