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EL MINISTERIO DE LA ORACIÓN INTERCESORA

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«En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios» (Lucas 6: 12).

LA EXPERIENCIA DEL CRECIMIENTO de la iglesia en el ministerio del pastor John Maxwell se debe al poder de la oración. Todo comenzó cuando un laico de u iglesia fue a visitarlo únicamente para orar por él. Como no sabía quién era, le dijo a su secretaria que, si tardaba más de quince minutos, los interrumpiera para que diera por terminada la entrevista. Pero el laico llegó para orar por él y su ministerio, y dedicaron más de una hora. Este laico había estado orando desde hacía 18 meses para que Dios lo guiara hacia un pastor para orar por él y, después de ese tiempo, lo encontró.

Después de esta experiencia, John Maxwell organizó un ministerio de oración en su iglesia, convencido de que esa es la fuente de poder. El grupo comenzó con 30 miembros y llegó a 120. En catorce años, la iglesia creció de 1000 a 3500 miembros. La iglesia floreció por el poder de la oración. Mientras no hubo oración intensa, no hubo crecimiento. La mayor bendición fue el crecimiento espiritual que se evidenciaba en la iglesia.

Se necesita mucha oración para avanzar y cumplir la misión que Jesús nos legó. John Wesley reconoció también el poder de la oración cuando dijo: «Dios no hace nada si no es por medio de la oración. Cuando las personas oran juntas, Dios actúa con poder. Hace posible lo imposible. Mediante de la oración, Dios multiplica grandemente nuestros esfuerzos».

E. G. White declara:

Así como en la antigüedad descendió fuego del cielo cuando se ofreció una oración, y consumió el sacrificio que estaba sobre el altar, así también el fuego celestial descenderá a nuestras almas como respuesta a nuestras oraciones [...]. El Dios que escuchó la oración de Daniel escuchará las nuestras cuando acudamos a él arrepentidos (E. G. White, A fin de conocerle, pág. 270).

Si Elías oró, y Dios hizo descender fuego del cielo para consumir todo lo que había en el altar, e incluso consumió el agua, cuánto más responderá Dios las oraciones de sus hijos que se unen con el propósito de proclamar el mensaje del evangelio. La promesa del poder del Espíritu Santo en respuesta nuestras oraciones sigue vigente hoy. Te invito a que lo pruebes.


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