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ESPIRITUALIDAD ES UNA RELACIÓN

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«El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva» (Juan 7: 38).

LA ESPIRITUALIDAD ESTÁ BASADA en la necesidad de encontrar una relación significativa con nuestro Señor Jesucristo y nuestros semejantes. La espiritualidad es intimidad y trascendencia. Implica tener una relación genuina de amor, confianza y gozo con nuestros semejantes y con Dios. El apóstol Pablo declara: «Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí» (Gálatas 2: 20).

Existe una diferencia entre tener una formación de valores éticos y el cristianismo. No es necesario que una persona sea religiosa para que tenga valores éticos, pero no podemos ser cristianos, en toda la dimensión de su significado, sin tener una relación personal con Cristo y una conducta piadosa. Cuando tenemos una espiritualidad saludable y una relación íntima con Dios, los valores bíblicos se manifiestan naturalmente en nuestra vida.

La auténtica espiritualidad se encuentra en Cristo y en su Palabra. Hay corrientes filosóficas orientales que nos llevan por otro camino, hacia una senda a veces muy confusa y compleja. Sin embargo, esa clase de espiritualidad centra a la persona en sí misma. La verdadera espiritualidad bíblica hace que nos enfoquemos en la Palabra de Dios, y luego en el prójimo y sus necesidades.

En su libro El método de Cristo para el crecimiento espiritual, Philip G. Samaan enfatiza que la espiritualidad requiere sumisión, abnegación y sacrificio, y que hay que buscar la pureza de carácter y escuchar la voz de Cristo que nos llama a la santificación. El secreto de Cristo radicaba en su comunión constante con el Padre. A medida que dedicamos más tiempo a contemplar a Cristo, desarrollaremos una espiritualidad más saludable y vibrante. El tiempo que pasemos junto a él nos hará más fuertes y más firmes en la fe.

Hoy, tenemos el privilegio de acercarnos confiadamente a la presencia de Dios y hablarle en oración, y de colocar así nuestra vida en sus manos. A medida que coloquemos las prioridades de nuestra vida en orden, nuestra espiritualidad será más robusta y constante.


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