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UNA COSA ES NECESARIA

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«Solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada» (Lucas 10: 42).

AL SENTARSE A LOS PIES DE JESÚS, María experimentó la paz del perdón. En cambio, los que no se sientan a los pies del Salvador, invariablemente terminan enojados con él y lo acusan de permitir que sucedan todos sus problemas. María estaba experimentando este mensaje: «Mediante la oración, el estudio de su Palabra y el creer que su presencia mora en el corazón, el más débil ser humano puede vincularse con el Cristo vivo, quien lo tendrá de la mano y nunca lo soltará» (E. G. White, El ministerio de Curación, pág. 136).

Su anhelo y su preocupación era escuchar a Jesús para que le enseñara el camino, para que enderezara sus pasos (Proverbios 14: 12; 16: 9). Además, escogió lo que el mundo y el tiempo no pueden borrar: poner a Jesús en primer lugar, tener una vida de devoción permanente y pasar tiempo a solas con Dios (Salmos 5: 3). White dice de Marta:

La «única cosa» que Marta necesitaba era un espíritu de calma y devoción, una ansiedad más profunda por el conocimiento referente a la vida futura e inmortal, y las gracias necesarias para el progreso espiritual. Necesitaba menos preocupación por las cosas pasajeras y más por las cosas que perduran para siempre [...]. Hay un amplio campo para las Martas con su celo por la obra religiosa activa. Pero deben sentarse primero con María a los pies de Jesús (White, El Deseado de todas las gentes, pág. 483).

De este relato, aprendemos que dedicarle más tiempo a otras actividades que no son las de Dios, es un peligro para el crecimiento espiritual. Solamente una cosa es necesaria: sentarnos a sus pies diariamente, dedicar tiempo a escucharlo, a buscar lo imprescindible: una vida altamente espiritual y escoger lo que fortalece la vida interna, una vida de devoción diaria con Cristo Jesús.

Es hora de ir a él y pedirle que nos acepte, que extienda su mano y nos tome fuertemente, para que en su presencia sintamos el poder de lo alto y escuchemos sus palabras: «Ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada».


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