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Dios responde a tus necesidades

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«Jehová te escuche en el día de conflicto; el nombre del Dios de Jacob te defienda. Te envíe ayuda desde el santuario y desde Sion te sostenga» (Salmos 20: 1, 2).

LA EXPERIENCIA DE SILVANA refleja la vida sentimental de millones de personas alrededor del mundo. Lejos de vivir en un hogar idílico con el príncipe de sus sueños, su matrimonio iba empeorando con el tiempo. Desde que se levantaba hasta que se acostaba, no dejaba de pelear con su esposo. El tono de las conversaciones había derivado en la descalificación personal y la ofensa constante.

Al acudir a su madre en busca de consejo, ella le recomendó la separación.

—No te hace bien seguir al lado de un hombre que constantemente daña tu autoestima— le dijo. Tras recibir el mismo consejo de algunas amigas, Silvana llegó a convencerse de que el divorcio le traería alivio y paz.

Fue en esa situación de crisis que una amiga le recomendó entregar su problema a Cristo.

 —Jesús puede renovar tu matrimonio y restaurar el amor entre ustedes. Silvana volvió a cobijar esperanzas. Al comenzar a leer nuevamente la Biblia, se aferró a un versículo: «Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis y os será hecho» (Juan 15: 7). En oración, comenzó a reclamar el cumplimiento de esta promesa. Dios no tardó en responder. Ella cambió su actitud, y comenzó a responder bien por mal, perdonando y demostrando amor en cada palabra y acción. El diálogo comenzó a girar sobre los aspectos positivos de la vida. Su esposo, poco a poco, comenzó a manifestar actos de cariño y amor. Dios hizo posible lo imposible.

 Cuando nos entregamos a Dios en oración, confiando en sus promesas, Dios manifiesta su poder, aun cuando sea de manera gradual e imperceptible. La oración no es un ejercicio espiritual más. La oración es la respuesta misma. Al ponernos en contacto con el Todopoderoso, comienzan a suceder milagros aun en los casos que humanamente parecían perdidos.

La Biblia deja bien en claro que, aunque el ser humano se apartó de Dios y constantemente busca el mal, Dios toma siempre la iniciativa. Él no Solamente quiere restaurar nuestra relación con él, sino también restablecer su imagen en nuestro ser. Una vez que comenzamos a parecernos a él, también se sanan nuestras relaciones interpersonales, como sucedió en el caso de Silvana. La muerte de Cristo en la cruz, y el poder del Espíritu Santo que tenemos a disposición garantizan este proceso de restauración.


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