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La Roca de salvación

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«Mi carne y mi corazón desfallecen mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre» (Salmos 73: 26).

PARA EL CRISTIANO, pensar en Dios como la roca es pensar en él como nuestro refugio. La roca es símbolo de fortaleza, de un fundamento sólido. Por eso, el salmista menciona que, aunque su corazón desfallezca, tiene a la roca como su salvación. El cristiano, al igual que el águila, hace su nido en la roca y allí se refugia de la tempestad y los peligros de la vida. Aunque el águila es una de las aves más fuertes, ágiles y veloces del planeta, necesita un refugio Seguro, por eso busca lo más alto del peñasco y lo más fuerte de la roca. El hombre, a pesar de sus habilidades, inteligencia y vivacidad, necesita de Cristo. Es allí donde está nuestra gran seguridad.

Muchos siglos antes de que viniera Cristo, Moisés lo señaló como la roca de la salvación de Israel. El Salmista cantó sus loores, y lo llamó «roca mía y redentor mío», «la roca de mi fortaleza», «mi roca y mi refugio» (Salmos 19: 14; 62: 7; 61: 2; 71: 3; 73: 26; 94: 22). Si Cristo es nuestra roca, hagamos nuestra morada en él, porque es nuestro firme fundamento. Si nuestra fe está fundada en la roca, no se moverá, no caerá y estará en pie hasta su Segunda venida.

De acuerdo a E. G. White:

Cuando caemos desvalidos, sufrientes y necesitados sobre la Roca de Cristo, sintiendo íntimamente que nuestra victoria depende de sus méritos, que todos nuestros esfuerzos, sin la ayuda especial del gran Vencedor, no servirán de nada, entonces Cristo envía a cada ángel de gloria a rescatarnos del poder del enemigo para que no caigamos (E. G. White, A fin de conocerle, pág. 302).

No hay otro lugar tan seguro como estar bajo la sombra de Dios. Sin su protección somos vulnerables y el enemigo nos arrastra a la zona de peligro. En él, seremos fuertes y estaremos firmes ante las tempestades de los días finales.

Digamos hoy con el Salmista, desde lo profundo del corazón: «Mi carne y mi corazón desfallecen, mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre».


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