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La gran promesa

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«Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria y todos los santos ángeles con él entonces se sentará en su trono de gloria» (Mateo 25: 31).

EN LA PROMESA DE JUAN 14: 2, 3, nuestro Señor Jesucristo expresó varias frases con el único objetivo de preparar morada celestial para los redimidos: «En la casa de mi Padre muchas moradas hay [...] voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me voy y os preparo lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo». Cristo ascendió al cielo a preparar un lugar para cada uno de sus hijos, porque en la casa de su Padre hay suficiente lugar para todos.

Según Apocalipsis, esa ciudad tiene luz propia, semejante a la luz de la piedra de jaspe. Posee, además, un muro grande y alto con doce puertas hechas de perlas, y en cada puerta hay un ángel. También tiene grabados los nombres de las doce tribus de los hijos de Israel. El muro tiene doce fundamentos y en ellos los doce nombres de los doce apóstoles. La ciudad es de oro puro semejante al vidrio limpio. El hecho de que Juan haya visto que esta ciudad descenderá del cielo a la tierra indica que será el hogar eterno de los redimidos.

Solamente Cristo nuestro Señor es capaz de redimir y darle un hogar a seres mortales como nosotros. Pero nada más los que salgan victoriosos de las pruebas y las aflicciones finales podrán heredar la ciudad santa y la tierra nueva: «El vencedor heredará todas las cosas, y yo seré su Dios y él será mi hijo» (Apocalipsis 21: 7). Lo maravilloso es llegar a ser incorporados a la familia celestial, donde el Rey de reyes y Señor de señores será nuestro padre y nosotros sus hijos, herederos de todo lo que a él le pertenece. Tal como lo menciona el apóstol Pablo: «Os habéis acercado al monte Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles» (Hebreos 12: 22). Para ese entonces, la enfermedad, el dolor y el sufrimiento habrán desaparecido para siempre.

Oremos pidiendo a Dios que nos dé la oportunidad de vivir con él en la nueva Jerusalén y en la tierra nueva.


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