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La grandeza de Cristo Jesús

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«La casa que tengo que edificar ha de ser grande, porque el Dios nuestro es grande sobre todos los dioses» (2 Crónicas 2: 5).

DIOS ESTÁ SOBRE TODOS LOS DIOSES hechos por los hombres. En 1 Samuel 4: 5- 8 y 5: 1- 4 se narra que los israelitas llevaron el arca de Dios al campamento de batalla. Cuando llegó, gritaron de júbilo por tener el arca entre ellos. Los filisteos se lamentaron profundamente por ese hecho, afirmando que ahora no podrían ser librados del Dios poderoso de los israelitas.

Sin embargo, en esa ocasión, el pueblo de Israel perdió la batalla y el arca fue llevada por los filisteos a Asdod, donde estaba la casa del dios Dagón. Cuando llegaron a Asdod, colocaron el arca en el templo de Dagón, junto a ese dios, como señal de que Dios había sido derrotado y Dagón había salido victorioso. Pero al otro día, cuando los sacerdotes de Dagón llegaron al templo, este estaba tirado en el suelo. Si bien lo levantaron y colocaron de nuevo en su lugar, a la mañana siguiente, de nuevo Dagón estaba en el suelo, pero esta vez sin cabeza y sin brazos. Así que los jefes de los filisteos decidieron regresar el arca a su lugar. El pánico había invadido a la nación y estaban sufriendo tumores y mortandad, además de plagas en sus tierras. Había terror en toda la ciudad, porque la mano de Dios los había castigado duramente.

Job preguntó a Dios: «¿Son tus días como los días del hombre, o tus años como el tiempo de los seres humanos?» (Job 10: 5). El Salmista David contesta: «Ciertamente mil años delante de tus ojos son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche» (Salmos 90: 4). El apóstol Pedro agrega: «No ignoréis que, para el Señor, un día es como mil años y mil años como un día» (2 Pedro 3: 8). Estas expresiones apenas revelan la poderosa grandeza de Dios. Su poder trasciende el espacio y el tiempo de toda comprensión humana.

Por su parte, el Antiguo Testamento se refiere a la grandeza Dios mediante los siguientes nombres: «“Admirable consejero”, “Padre eterno”, “Príncipe de paz”» (Isaías 9: 6). ¿Reconoces la grandeza de Dios? ¿Quieres abrir tu corazón a él? Hoy es el momento para hacer del Señor el centro de tu vida.


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