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La atmósfera de un hogar cristiano

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«Las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas» (Deuteronomio 6: 8, 9).

LO QUE LOS NIÑOS VEAN y oigan en su casa influirá poderosamente en ellos. Los cuadros en las paredes, las revistas, los libros, la música, los programas de televisión, las películas, Internet, los videojuegos; todo colabora para crear la atmósfera espiritual de la familia, negativa o positivamente. «Por la contemplación nos transformamos» (E. G. White, El hogar cristiano, pág. 299). En una casa donde la televisión, los videojuegos e Internet monopolizan el tiempo de cada uno, los adultos y los niños reciben información y valores ajenos a la Biblia.

Al evaluar la atmósfera espiritual de nuestro hogares, debemos formularnos una serie de preguntas importantes: ¿Qué ven y oyen nuestro niños en casa? Analiza los libros, las revistas, lo que ingresa al hogar mediante distintas pantallas (computadoras, TV, celulares, etcétera). ¿Enseñan los mismos valores que predicamos? Los niños son muy perceptivos en discernir las discrepancias entre lo que proclamamos y lo que vivimos, y están más inclinados a seguir lo que vivimos. Enseñamos a nuestros niños a respetar las leyes de nuestra ciudad y nuestro país, pero luego los exponemos a películas en las que salirse con la suya es a menudo la esencia del héroe. Queremos que nuestros hijos sean amables, pero les permitimos mirar programas de televisión violentos en los que agredirse es divertido. Explicamos a nuestros niños acerca del poder de Dios pero luego llenamos sus mentes con películas fantasiosas que minimizan el papel de Dios.

Si bien es cierto que no podemos aislar a nuestros hijos del mundo, al menos deberíamos reflexionar y cuestionar con ellos el mensaje que hay detrás de los medios masivos y la publicidad.

La cita de hoy nos transmite la importancia de exponer constantemente a nuestros hijos al mensaje bíblico. Si la Biblia se abre solamente unos minutos por día, mientras dejamos que otros medios inunden nuestro hogar con el mensaje opuesto al evangelio, no debería sorprendernos cuál será la mayor influencia sobre la mente de los pequeños y los jóvenes. Si la atmósfera de nuestro hogar es cuidadosamente guiada por Dios, ello traerá un efecto positivo en la formación del carácter de nuestros hijos para el cielo.


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