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Educar para la eternidad

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«Harás congregar al pueblo, hombres, mujeres y niños, y los extranjeros que estén en tus ciudades, para que oigan y aprendan a temer a Jehová, vuestro Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta Ley» (Deuteronomio 31: 12).

LA BIBLIA nos exhorta a educar nuestros hijos en los caminos de Dios, con el propósito de prepararlos para que hagan frente a los obstáculos y desafíos que tendrán en este mundo hostil. Esta educación debe estar basada en los principios bíblicos.

Como podemos ver en la cita bíblica de hoy, Moisés insta a los padres a enseñar a sus hijos los principios de la reverencia a Dios y la obediencia a la Ley: «Podrán oírla y aprenderán a temer a Jehová, vuestro Dios, todos los días que viváis sobre la tierra que vais a poseer tras pasar en el Jordán.» (Deuteronomio 31: 13).

El hijo de un guardabarrera de ferrocarriles era un modelo de obediencia. Había sido educado por sus padres desde su infancia, de tal manera que nunca titubeaba en obedecer lo que ellos le pedían. Sus maestros se sentían admirados por el respeto que ese niño manifestaba en todas sus relaciones. Un día, el pequeño iba corriendo y jugando por las vías del ferrocarril, hacia donde su padre estaba poniendo la barrera, cuando este vio con horror que a espaldas del niño venía un tren. Se hallaba tan cerca, que un instante de demora sería fatal. El padre gritó a su hijo:

—Tírate al suelo y no te muevas hasta que pase el tren.

El niño, al instante, se tiró al piso entre los dos rieles. El tren pasó, y el padre horrorizado corrió para ver lo que había sucedido. Para su sorpresa, su hijo estaba bien. Obedeció sin demora la indicación de su padre y salvó así su vida.

Formar a los hijos para la eternidad es un gran desafío que los padres de hoy enfrentamos. Satanás permanece activo, intentando penetrar en sus mentes y guiarlos por el camino equivocado. Como padres, tenemos la responsabilidad de conducirlos por el camino del bien. Pidamos a Dios en este día sabiduría para guiarlos al amor de Dios.


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