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Un último esfuerzo

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«El camino de la vida es hacia arriba para el prudente; así se aparta del seol abajo» (Proverbios 15: 24).

FRENTE A LOS GRANDES DESAFÍOS que hoy se presentan, nos encontramos ante un dilema: avanzar o retroceder. Sin embargo, los retos son para enfrentarlos hoy, no mañana. El sabio Salomón menciona en Proverbios 15: 24 que el camino de la vida es hacia arriba. La vida es un camino de progreso y desarrollo. No es hora de detenerse y claudicar, sino de enfrentar y vencer gigantes.

Lo que cuenta es hacer el último esfuerzo para escalar el peldaño más difícil. El esfuerzo suple la falta de talentos, la falta de habilidades y crea nuevos caminos para llegar a la cumbre. El último esfuerzo es una acción enérgica del cuerpo y del espíritu para lograr lo que deseamos. Dios le dijo a Josué, el gran líder del pueblo de Israel: «Solamente esfuérzate y sé muy valiente» (Josué 1: 7). La palabra esfuerzo es la base de todo éxito. Esta actitud derriba muros, vence tensiones y genera cosas increíbles. Hay que vencer al conformismo y aceptar los cambios que están sucediendo.

Piensa en la alegoría de dos ranitas que cayeron en un recipiente de leche. Las dos lucharon y se esforzaron por salir de allí hasta el cansancio. Una de ellas, después de tanto luchar, se dio por vencida, dejó de nadar y se ahogó. La otra se dijo: «Voy a luchar un poco más, me esforzaré más, agotaré mis últimos recursos, nadaré hasta que se me acabe el último aliento». Siguió nadando con más fuerzas, hasta que de pronto sus patitas sintieron que la leche se había endurecido. De tanto moverla, la leche se había convertido en mantequilla. Eso permitió que se afianzara y saltara fuera del recipiente. Se salvó gracias a su último esfuerzo.

Hoy, levantemos nuestros ojos y oremos al Dios Todopoderoso, pidiendo fuerzas para cada día, y permitamos que nos tome con su mano, nos coloque en su regazo y nos salve en su nombre.


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