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El servicio que impacta al corazón

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«Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios, pero el que hace lo malo no ha visto a Dios» (3 Juan 1: 11).

SERVIR ES LA MISIÓN que Dios dejó al ser humano. Isaías afirma que incluso la lluvia desciende para bendecir. Como sabemos, nuestro mayor ejemplo de servicio abnegado fue Jesús. Sin embargo, también existen otras personas que dejaron una huella en este sentido. Por ejemplo, Teresa de Calcuta, una monja católica, de origen albanés y naturalizada en India, que fundó la congregación de las misioneras de la caridad en Calcuta, en 1950.

Durante más de 45 años, atendió a pobres, enfermos y huérfanos. Obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 1979, el galardón civil más alto. En una ocasión, declaró: «Por sangre y origen, soy albanesa. Por vocación, pertenezco al mundo entero. Pero mi corazón pertenece por completo a Jesús». Desde temprana edad, se mostró fascinada por las historias de vida de los misioneros y sus obras en Bengala. Con determinación, dijo: «Fallar al servicio es quebrantar la fe».

Otra mujer que impactó con su vida de servicio fue Florence Nightingale, célebre enfermera, escritora y estadista británica, considerada una de las pioneras de la enfermería moderna, y creadora del primer modelo conceptual de enfermería. Su lema era: «Educar no es enseñar al hombre a saber, sino a hacer». Aunque procedía de una familia rica, rechazó la vida de comodidad social para trabajar como enfermera de los necesitados, desde 1844. Motivada por su deseo de independencia y sus convicciones religiosas, se enfrentó a su familia y a los convencionalismos sociales de la época para buscar una cualificación profesional que le permitiera ser útil a la humanidad. En 1854, ofreció sus servicios en la Guerra de Crimea junto a un grupo de enfermeras voluntarias (por primera vez, se permitía la entrada de personal femenino en el ejército británico). Su labor consiguió bajar la mortalidad en los hospitales militares, y contribuyó a corregir los problemas de higiene en general.

E. G. White afirma: «Si tenemos el amor de Dios en el corazón se manifestará en nuestra vida. El suave perfume de Cristo nos rodeará y nuestra influencia elevará y beneficiará a otros» (E. G. White, El Camino a Cristo, pág. 82).

Todos tenemos la oportunidad de impactar el corazón de alguien con un amor desinteresado el día de hoy. Pidamos a Dios que nos ayude a servir a la humanidad.


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