Regresar

Cuando nadie mira

Matutina para Android

Play/Pause Stop
«Los oficiales no sabían adónde yo había ido ni qué había hecho. Todavía no lo había declarado yo a los judíos y sacerdotes, ni a los nobles y oficiales, ni a los demás que hacían la obra» (Nehemías 2: 16).

CUANDO NEHEMÍAS arribó a Jerusalén, se esperaba que pusiera manos a la obra tan pronto como llegara, pero durante tres días no se supo nada de él. Algunos pensaron que quizás estaría durmiendo, otros, que visitaba a su familia, o que tal vez, solamente había ido a ver la situación del pueblo. Sin embargo, durante ese periodo, Nehemías estaba orando intensamente en la soledad de su habitación. Él se encontraba analizando el plan de acción que había trazado, y pidiendo a Dios que dirigiera todas sus acciones.

En la búsqueda incesante de Dios, en silencio, él pudo revelar sus planes al profeta. En la vida apresurada que vivimos, envueltos en tareas cotidianas, es muy difícil que encontremos la dirección de Dios. Pero en medio de todo ese bullicio, podemos tener un encuentro a solas con él.

Alguien dijo alguna vez que el carácter es aquello que somos cuando nadie nos está mirando. En esos tres días de intimidad con su Creador, Nehemías recibió la información necesaria para actuar con sabiduría. Por eso, él es un ejemplo de cómo debiéramos actuar cuando estamos solos, haciendo lo correcto, aquello que agrada a Dios. La pregunta que debemos hacernos es: Cuando estamos solos, ¿hacemos lo bueno o lo malo? ¿Buscamos a Dios o nos alejamos de él? Ojalá que, como hijos de Dios, seamos aquello que Dios desea que seamos, cuando nadie nos esté mirando, que hagamos el trabajo que nos toca de manera correcta, no para el hombre, sino para Dios, meditando en su salvación.

Dos niños, que estaban en una fiesta, se acercaron a una mesa que tenía muchas manzanas acarameladas. Cuando estaban a punto de tomar una, un adulto mayor les dijo:

-No tomen las manzanas, Dios los está mirando.

En seguida, se fueron de allí hacia otra mesa en la que había muchos chocolates. Entonces, uno de los niños le dijo al otro:

-Rápido, toma todos los que quieras, Dios está ocupado cuidando las manzanas.

Recuerda que Dios está en todas partes, es omnipresente. Decide hoy encontrarte a solas con Dios para pedirle la dirección que necesitas.


Envía tus saludos a: