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Comerán y sobrará

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«Llegó entonces un hombre de Baal-salisa, el cual trajo al hombre de Dios primicias de pan, veinte panes de cebada, y trigo nuevo en su espiga. Y Eliseo dijo: “Da a la gente para que coma”» (2 Reyes 4: 42).

EN LOS TIEMPOS DEL PROFETA ELISEO, Dios trajo hambre a la tierra por siete años. Escaseó el dinero y el trabajo. Los hijos de los profetas de la escuela de Gilgal comenzaron a sufrir por falta de sustento. Oportunamente, llegó un hombre de Baal-salisa, y les llevó pan como primicias de la cosecha de su tierra, veinte panes de cebada y trigo para la comida de los demás días. «El Señor tiene sus hombres para momentos oportunos, como el hombre que trajo la comida para los hijos de los profetas» (E. G. White, Testimonios para la iglesia, t. 6, pág. 464). Eliseo dijo entonces:

«Da a la gente para que coma». Su sirviente respondió: «¿Cómo podré servir esto a cien hombres?». Pero él insistió: «Da a la gente para que coma, porque así ha dicho Jehová: “Comerán y sobrará"». Entonces el criado les sirvió, ellos comieron y les sobró, conforme a la palabra de Jehová» (2 Reyes 4: 42-44).

Así es como Dios obra para satisfacer las necesidades humanas.

Si tuviéramos un discernimiento espiritual más claro, de modo que pudiéramos reconocer más prontamente el trato misericordioso y compasivo de Dios con su pueblo, obtendríamos una rica experiencia (White, ídem).

Necesitamos más fe, porque es la mano espiritual que toca lo infinito. Si ejercemos una fe profunda en Cristo, comerán y sobrará, porque así ha dicho Jehová.

La gracia de Dios derramada sobre una porción pequeña es lo que la hace bastar para todos. La mano de Dios puede multiplicarla cien veces. Con sus recursos, puede extender una mesa en el desierto. Por el toque de su mano, puede aumentar las provisiones escasas y hacerlas bastar para todos. Fue su poder lo que multiplicó los panes y el cereal en las manos de los hijos de los profetas (White, Profetas y reyes, pág. 82).

Si Dios ha dicho algo, sucederá. Él no miente, es un Dios que satisface toda necesidad; y si creemos en su palabra, nada nos faltará. Todo lo que tenemos podrá ser multiplicado, y seremos sustentados de diversas maneras.

Acerquémonos hoy a Dios, confiadamente, creyendo que todo lo que nos haga falta, él lo proveerá en su gran misericordia.


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