Regresar

Conforme al corazón de Dios

Matutina para Android

Play/Pause Stop
«Ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un hombre conforme a su corazón, al cual ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó» (1 Samuel 13: 14).

DAVID LLEGÓ a ser conforme al corazón de Dios y Saúl llegó a ser conforme al corazón del pueblo.

Cuando Saúl escogió actuar independientemente de Dios, el Señor no pudo ya ser su guía, y se vio obligado a hacerlo a un lado. Entonces llamó a su trono a un «varón según su corazón» (1 Samuel 13: 14), no a uno que no tuviera faltas en su carácter, sino a uno que, en lugar de confiar en sí mismo, dependería de Dios y fuera guiado por su Espíritu, que, cuando pecara, se sometería a la reprensión y la corrección [...] David fue llamado varón según el corazón de Dios cuando andaba de acuerdo con su consejo. Cuando pecó, dejó de serlo hasta que, por arrepentimiento, hubo vuelto al Señor (E. G. White, Patriarcas y profetas, págs. 690, 782).

Pablo mencionó en su discurso: «He hallado a David, hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero» (Hechos 13: 22). Es notable la sumisión de David a Dios y a su Palabra: «La ley de Jehová es perfecta: convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel: hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos: alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro: alumbra los ojos» (Salmos 19: 7, 8). Su gozo, su paz y su alegría eran seguir el consejo de su Dios y hacer lo que le dijera.

Es cierto que su vida estuvo empañada por la presencia del pecado. Sin embargo, eso no eclipsó la vida del que fue tomado de entre las ovejas para llegar a ser el más grande rey de Israel. Él mismo dijo: «Aquel varón que fue levantado en alto, el ungido del Dios de Jacob, el dulce cantor de Israel: el Espíritu de Jehová habla por mí, su palabra está en mi lengua» (2 Samuel 23: 1, 2). La confianza de David no estaba puesta en su propia justicia o sabiduría, él había descubierto que la misericordia de Dios era «desde la eternidad hasta la eternidad», y que por esa razón podía declarar su integridad, de allí que escribió: «Júzgame, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado, he confiado asimismo en Jehová sin titubear. Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; examina mis Íntimos pensamientos y mi corazón» (Salmos 26: 1, 2).

¿Quieres ser una persona conforme al corazón de Dios? Déjate guiar por él adonde él quiera, y obedece su Palabra.


Envía tus saludos a: