Regresar

Para seguir a Jesús tenemos que cargar nuestra cruz

Matutina para Android

Play/Pause Stop
«Si alguno quiere venir en pos de mi niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame» (Lucas 9: 23).

ΤOMAR LA CRUZ es una metáfora de tomar el camino al Gólgota; aceptar el desafío de ser acusados, juzgados y condenados sin culpa como Cristo. Es pasar por el Getsemaní de la vida: un lugar de sufrimiento, dolor, angustia. Pero es también camino a la gloria, ruta de salvación; escuela de perdón, restauración, renovación y liberación.

Los romanos usaban la cruz para ejecutar criminales. Un criminal condenado a morir crucificado tomaba literalmente su cruz, o al menos el travesaño de su cruz, y la llevaba hasta el lugar de la ejecución. El cristiano que no acepta el desafío de tomar la cruz todos los días, no es digno de seguir a Jesús porque no hay gloria sin cruz, como tampoco hay resurrección sin muerte. El que no muere a la carne tomando la cruz, no resucitará en el Espíritu.

Un hombre que quiere seguir a Cristo debe negarse a SÍ mismo, en el sentido de negarse a la satisfacción de todos los apetitos, siempre y cuando esas satisfacciones sean prohibidas por Dios. Jesús dijo: «El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama» (Lucas 11: 23). Cada creyente tiene una cruz que llevar. La cruz representa sacrificio, dolor, trabajo pesado, abuso, desprecio, vergüenza y humillación. Pero también representa responsabilidad, fidelidad, amor a Dios, lealtad a su llamado y esfuerzo de tu parte para cumplir lo que se espera. «El que se aparta de la cruz, se aparta de la recompensa prometida a los fieles» (E. G. White, carta 144, 1901).

El sendero de la vida en Cristo es cuesta arriba y angosto, muchas veces lleno de espinas y piedras escabrosas. El apóstol Pablo advirtió: «Todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución» (2 Timoteo 3: 12).

Si hoy tomamos nuestra cruz y seguimos a Cristo, seremos dignos de él, porque tomó la cruz primero para salvar nuestra pesada carga de pecado, levantar nuestras cabezas y afirmar nuestros pasos para el cielo. Oremos pidiendo a Dios que nos ayude a cargar nuestra cruz.


Envía tus saludos a: