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Cuando todo parece perdido

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«Cuando estés en angustia y te alcancen todas estas cosas, si en los últimos días te vuelves a Jehová, tu Dios, y oyes su voz porque Dios misericordioso es Jehová, tu Dios: no te dejará ni te destruirá ni se olvidará del pacto que juró a tus padres» (Deuteronomio 4: 30, 31).

SI ESTANDO en medio de la angustia, del desamparo, de la soledad y de los enredos de la vida, clamas a Dios, él te oirá, calmará tu dolor, sanará tus heridas y te llenará del bálsamo de Galaad. Israel se olvidó de Dios y buscó otros dioses en quien confiar, mas Dios no se olvidó de su pueblo. Asimismo, tampoco se olvidará de ti.

Piensa en Jonás. Él clamó desde lo profundo del abismo, en medio de los mares, envuelto en las corrientes, con su cabeza enredada entre las algas, y dijo: «La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre» (Jonás 2: 6). Se sintió perdido, sin esperanza de salvación, sin solución a su problema, mas en medio de esa desesperación buscó a Dios. «Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó, desde el seno del seol clamé, y mi voz oíste» (Jonás 2: 2). Tu vida puede estar enredada en muchas cosas del mundo, sin salida, sin solución, o puedes estar viviendo en medio de una terrible enfermedad o angustia mental. Clama entonces al Dios Todopoderoso de amor y compasión; él escuchará tu petición, no importa en qué situación te encuentres, y salvará tu vida. Esa es la esperanza que debe alimentar nuestra fe: saber que en cualquier lugar o circunstancia podemos levantar la oración desde un corazón sincero al cielo y Dios escuchará.

Dios dice: «Clama a mí y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces» (Jeremías 33: 3). No te olvides que Dios está esperando tu súplica. Levántate, acude a él, alza tu voz, llama a la puerta y él abrirá. Puede que el dolor y el sufrimiento no te permitan sentir a Dios a tu lado, que de tanto sufrir se opaque la esperanza, pero recuerda, está allí, sosteniendo tu brazo aunque no lo sientas, colocando su mano en tu cabeza y poniendo sus brazos sobre ti. Dios te levantará y te salvará.


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