Regresar

Perdonar de todo corazón

Matutina para Android

Play/Pause Stop
«Así también mi Padre celestial hará con vosotros, si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas» (Mateo 18: 35).

CUÁN DIFÍCIL ES PERDONAR cuando hay rencor en el corazón. Cuando no se han sacado del interior los recuerdos de la ofensa. Cuando nos sentimos mejores que otros o la ofensa dejó cicatrices. La parábola del siervo que no quiso perdonar, fue mencionada por Jesús a raíz de la pregunta de Pedro: «“Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?” Jesús le dijo: “No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete"» (Mateo 18: 21, 22). Los judíos creían que perdonar tres veces era más que suficiente y la cuarta vez era imposible. Pero Pedro fue más allá, propuso hasta siete, aunque Jesús lo dimensionó a setenta veces siete. Porque el perdón no sabe de números, sino de compasión y amor.

Aquí encontramos un contraste entre el perdón del rey Jesús, que perdona una gran deuda semejante a la deuda del siervo que debía miles de monedas, y no podía pagarla, aunque se vendieran como esclavos él y su familia. El rey fue conmovido por la misericordia y le perdonó la deuda sin ningún compromiso. En contraste a ese deudor, frente al hombre que le debía cien monedas y aunque le pidió perdón, arrodillado a sus pies, mientras decía: «Ten paciencia conmigo y yo te lo pagaré todo» (Mateo 18: 29), y no lo perdonó.

El perdón de Dios hacia nosotros es inmenso y costó la muerte de nuestro Señor en la cruz del Calvario. Por eso anhela que perdonemos a nuestro hermano, porque el perdón restaura las relaciones. El que no está dispuesto a perdonar demuestra que no tiene un corazón regenerado. La deuda del pecado es una deuda muy grande, en cierto modo infinita, impagable, pero Dios es tan grande, que por su gran misericordia la canceló y nos declaró inocentes, como si nunca hubiésemos pecado.

¿Qué pasaría si Dios llevara la cuenta de cuántas veces nos perdona? Así como él no es así, tampoco nosotros tengamos límites para perdonar las ofensas de nuestro hermano porque si perdonamos, Dios nos perdonará.


Envía tus saludos a: