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El tiempo está cerca

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«Mirad que no sedáis engañados, porque vendrán muchos en ni nombre diciendo: yo soy el Cristo y el tiempo está cerca. Pero no vayáis en pos de ellos» (Lucas 21: 8).

EL TIEMPO se acerca rápidamente a su fin. Cristo está por levantarse de su trono para venir a la tierra y liberar a su pueblo de la esclavitud del pecado. Mientras esto sucede, y el tiempo transcurre, muchos se levantarán para desanimar a los creyentes y debilitar su fe, no con doctrinas extrañas, sino con conceptos sutiles que mezclan la verdad con el error. Están dentro de la misma iglesia, pero no están convertidos. Son instrumentos del diablo. Seducen a hacer el mal con sigilo. Aparentan ser buenos cristianos, son misioneros, dan sus diezmos, pero son mensajeros del enemigo. Engañarán si es posible a los escogidos (Mateo 24: 24).

¿Cómo reconocer a un falso Cristo?

Satanás obra mediante sus agentes. Escoge a los que no han estado bebiendo de las aguas vivas, cuyas almas están sedientas de algo nuevo y extraño, y que siempre están dispuestos a beber de cualquier fuente que se presente [...]. La voz de los extraños es la voz de los que no respetan ni obedecen la ley de Dios: santa, justa y buena (E. G. White, Review and Herald, 17 de noviembre de 1885).

La Palabra de Dios lo confirma: «El que dice: “Yo lo conozco”, pero no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso y la verdad no está en él» (1 Juan 2: 4). También basan sus creencias en los milagros. «No vayan en pos de ellos».

Necesitamos estar anclados en Cristo, arraigados y edificados en la fe, con un conocimiento claro de la Palabra de Dios y en oración constante.

A medida que el tiempo se va terminando, las pruebas son cada vez más fuertes. La confusión y el bullicio aumentan. La idolatría y la mundanalidad van minando la espiritualidad y algunos soldados de Cristo van cayendo de las filas. Es hora de vivir bajo la sombra del Omnipotente. Es hora de edificar sobre la roca, clamar a Dios por liberación, pedir perdón por todas las faltas cometidas y suplicar a Dios que afirme nuestra fe en él. La profecía para el tiempo del fin es: «Pronto se producirán entre las naciones graves dificultades, que no cesarán hasta que venga Cristo» (White, Consejos para la iglesia, pág. 613). E. G. White agrega: «Estamos cerca del tiempo del fin cuando Satanás ha bajado con grande ira, sabiendo que le queda poco tiempo. Está trabajando con todo engaño de injusticia en aquellos que perecen» (White, Joyas de los testimonios, t. 1, pág. 388). Como el tiempo se termina, el Salvador del mundo nos invita a colocarnos de su lado.