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El diezmo de Dios

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"Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo" (Mal. 3: 10).

-¡Vince! ¿Has visto mi diezmo? –pregunté, entrando en pánico-. ¡No puedo encontrarlo!

Está bien, Dana, me dije a mí misma, detente y ora. Estábamos saliendo hacia la Escuela Sabática y tenía un problema: no podía encontrar el diezmo de Dios. La solución: orar. Entré en el auto malhumorada. Mi esposo me recordó que ya había orado por eso y que sabíamos con certeza que estaba dentro de la casa.

Cuando llegamos a casa de la iglesia, fui a la casa de mi madre a ayudarla con la comida. En todos los viajes que hice a mi casa, seguí buscando el diezmo, pero no pude encontrarlo. Fue en uno de esos viajes a la cocina que una voz me dijo: "Busca en el cesto de basura, debajo del fregadero". Inmediatamente pensé. ¿Por qué estaría el diezmo en la basura? Pero obedecí y abrí la puertita. Para asombro mío, ¡allí estaba el diezmo!, casi en lo más alto del basurero. Fue entonces que me di cuenta de lo que debió de haber sucedido.

En las corridas de la mañana, recuerdo haber dejado mi diezmo sobre la cama. Luego busqué mi vestido del ropero. Luego de sacar el vestido de la bolsa plástica de la tintorería, dejé la bolsa en la cama, sobre el diezmo. Luego de vestirme, me dirigí a la cocina y salí. Al salir del dormitorio, tomé la bolsa de la tintorería, junto con el diezmo, y lo puse en la basura.

Estaba tan agradecida porque Dios hubiese contestado a mi oración. Amigas: aprendí varias lecciones de esta situación. Algunas son:

·       Cuando estés preocupada, ora.

·       Sigue haciendo tu parte para resolver la situación.

·       Dios siempre protegerá su diezmo.

·       Dios siempre responde a las oraciones.

Es normal preocuparnos cuando perdemos cosas, pero podemos acudir a Dios pidiendo su ayuda. Todo es importante para él, y él siempre oirá y responderá a nuestras oraciones. Cuando recibimos esas respuestas maravillosas, debemos compartirlas con otros, ya que puede ayudarlos a fortalecer su fe.

DANA M. BASSETT BEAN


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