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Soy una pecadora salvada por gracia

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"Grabada te llevo en las palmas de mis manos” (Isa. 49: 16).

¿Cómo sucedió esta transformación en mi interior? ¿Cuándo comenzó el Espíritu Santo a convertirme en una mujer que no puede imaginar vivir sin esta profunda fe en mi Señor, una persona que solo quiere descubrir los talentos que Dios le pedirá que utilice?

Volvamos un poco atrás en el tiempo. Miremos cuántas veces Dios tocó a la puerta de mi corazón y yo elegí seguir corriendo detrás de mi vida terrenal. Dios me guió al Hospital Adventista en Hong Kong y participé de algunos cursos que ofrecían. Troté por la cumbre Victoria con ellos los domingos. Llevé a mis hijos al Hospital Adventista cuando necesitaban una consulta. Muchas personas allí me hablaron del amor de Dios; ¡pero yo estaba sorda! Dios también me guió a elegir un dentista que era cristiano, en Hong Kong: pero yo seguía sorda.

Entonces, luego de 24 años de ausencia, Dios susurró a mi oído que volviera a mi propio país, la Rep. del Brasil. Era el país al que pensé que nunca volvería, pues me encontraba en lo más alto de mi carrera profesional. Pero parecía que por primera vez escuchaba su voz Quizás este fue el comienzo de mi transformación. Siempre recordaré esa mañana en Hong Kong, cuando muy temprano oí claramente una voz decir: "Vuelve al Brasil". Obedecí sin debatir ni cuestionar A los cinco meses, estaba en Brasil.

Dios siguió guiándome; aunque no me di cuenta claramente de ello. Me guió a inscribir a mi hija en el Club de Conquistadores, una organización en la cual los niños aprenden sobre Dios y el estilo de vida cristiano. Lentamente, poco a poco, comencé a notar mi propia transformación: cambios en mis hábitos alimenticios, en lo que bebía, en mi estilo de vida. Hasta que llegó el día en que dije: “Estoy lista para recibir estudios bíblicos". El Espíritu Santo continuó transformando a esta pecadora, dándome la esperanza de la salvación. Llegó el hermoso día en que estaba lista para ser transformada en un nuevo ser y entré en las aguas bautismales, mientras las 150 voces del coro juvenil entonaban el canto "El poder del amor".

Ahora entiendo las palabras de la canción de Bill Gather, "More Than Ever" en que afirma que al sentarse a los pies de Jesús ama la cruz más que nunca. Termina diciendo: "Todos los kilómetros de mi viaje han probado que mi Señor es real". ¡Es por esto que también él es tan precioso para mí! ¡El poder de su amor me transformó! Deseo que tú también seas transformada por su amor.

JOELCIRA F. MULLER-CAVEDON


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