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Cuando extrañas a alguien

Matutina para Android

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"Se decían el uno al otro: -¿No ardía nuestro corazón mientras conversaba con nosotros en el camino y nos explicaba las Escrituras?” (Luc. 24: 32).

Hay algunas personas a las que conoces tan bien que puedes escuchar sus voces aun cuando no están hablando. Puedes oírlos en un correo electrónico, en una tarjeta de cumpleaños o en un comentario garabateado en un papelito. Tengo un par de amigos de estos.

Shaunda, una buena amiga de la universidad, se fue hace poco, luego de un año de servicio en el hospital Gimbie. Nuestra despedida fue corta, y el momento en sí fue bastante calmo. Cuando la camioneta Land Cruiser cargada se perdió en la distancia, volvía entrar en la casa que habíamos compartido. Encontré una nota con mi nombre escrito en una caligrafía que yo conocía: era de Shaunda. Mientras leía los recuerdos y sus palabras de ánimo, "escuché" su voz.

Al continuar con mi rutina matutina, mi mente recordaba la vez que limpiamos paredes con Shaunda en la clínica Green Lake, nuestra respiración rítmica cuando salíamos a correr por las mañanas y los ejercicios de carretilla humana que hacíamos para aliviar el estrés. La realidad de la ausencia de Shaunda me golpeó varias veces a lo largo del día: mientras elegía qué la ropa ponerme, de un ropero medio vacío; cuando fui a mirar la hora en el reloj despertador de Shaunda, que ya no estaba; y sentada en la oficina que habíamos compartido. Había un vacío, pero tenía la esperanza de que volveríamos a cruzarnos en los Estados Unidos.

Me pregunté si los discípulos de Jesús habrán sentido la misma mezcla de emociones cuando él ascendió al cielo. ¿Caminaron por alguna senda de "¿Recuerdas cuando…?" ¿Asistieron a la sinagoga solo para revivir alguno de los sermones de Jesús en sus mentes? "Ellos, entonces, lo adoraron y luego regresaron a Jerusalén con gran alegría" (Luc. 24: 52).

Me pregunté si leer el relato de Mateo sobre la vida de Jesús les desencadenaba una resonancia mental de la voz de su Maestro. ¿No sería genial si, de repente, estuviera disponible un MP3 de Jesús dando el Sermón del Monte? Que pudiéramos oír cada pausa, o cuando su voz se quebraba a causa de su pasión, o escuchar la risa espontánea en una conversación. Aunque desconocemos la entonación, todavía tenemos sus palabras poderosas. Así como la nota de Shaunda, el significado de los evangelios se amplía en una relación. Por lo tanto, explora la naturaleza, medita en las santas letras poéticas, lee los evangelios, y recuerda el ritmo de sus palabras y el valor de su mensaje.

RENEE BAUMGARTNER


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