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La cocina

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"Porque yo soy el Señor tu Dios, yo agito el mar, y rugen sus olas" (Isa. 51: 15).

Mi esposo y yo decidimos comprar una nueva cocina. La razón principal para cambiarla era una quebradura de tres milímetros y una rajadura que iba de un extremo al otro. Era evidente que la habíamos usado mucho.

Contactamos a la empresa con la que habíamos hecho negocios desde hacía más de cuarenta años y con la cual teníamos una buena relación comercial. Hicimos un pedido de una cocina de acero inoxidable con vidrio cerámico, color gris moteado, cuyo número de modelo era 9114674591, exactamente como el que teníamos. Sin embargo, nos dijeron que ese modelo ya no estaba disponible. En su lugar, recibiríamos uno color blanco. Estuvimos de acuerdo, dado que el resto del equipamiento de la cocina es blanco.

Nos gustó mucho que a los dos días recibimos el paquete, y coordinamos para que vinieran a instalarla dentro de los siguientes dos días.

El instalador llegó a tiempo pero, cuando abrió el envoltorio, nos encontramos con una cocina color rojo amarronado, no blanco, como habíamos pedido. El instalador volvió a cerrar el paquete rápidamente y lo sacó de la cocina. Luego, llamó a un servicio para que lo llevara de vuelta a la empresa y buscara el modelo blanco. También, nos dio su número de teléfono y nos dijo que lo llamáramos apenas llegara el nuevo envío. Lo hicimos, pero no recibimos respuesta. Esto fue una decepción, ya que parecía un hombre muy bueno, lleno de compasión y preocupado por nuestro problema.

Entonces, vino otro instalador. Él Señaló que lo que realmente necesitábamos era alguien que arreglara la cocina que ya teníamos. Se negó a tocar el paquete, pero nos aconsejó decir a la empresa que enviara al trabajador adecuado. La empresa nos aseguró que dicha persona llegaría durante los siguientes dos días. Pero, nadie apareció.

Finalmente, luego de casi tres meses del pedido original, instalaron nuestra nueva cocina. Muy emocionada, observé el modelo que habíamos pedido al comienzo; no el rojo amarronado, no el blanco, sino la cocina de acero inoxidable con vidrio cerámico, color gris moteado.

Alabamos al Señor. Él estuvo trabajando silenciosamente antes de que llamáramos, y nos regocijamos de poder compartir nuestro gozo regalando un libro misionero al instalador.

QUILVIE G. MILLS


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